Crónica política
Jueves 28 de abril de 2011
La amenaza del PNV, principal aliado del PSOE en el Congreso de los Diputados, de no apoyar los Presupuestos Generales del Estado si se impugna a la coalición Bildu puede dar lugar a un adelanto de las elecciones generales. El escenario al que se enfrentaría el Gobierno a finales de 2012 estaría cerca de ser catastrófico para sus intereses.
Si la posibilidad de un adelanto de las elecciones generales de 2012 a octubre de este año había cobrado fuerza en las últimas semanas por la estrategia interna del PSOE, la amenaza de su principal aliado en el Congreso de los Diputados, el PNV, de no apoyar los Presupuestos Generales del Estado para el próximo año, si se produce la impugnación de la coalición Bildu, puede ser el último elemento que obligue a José Luis Rodríguez Zapatero a tomar esa decisión. Sin el PNV, con una Convergencia y Unión cada vez más alejada de Moncloa y una bicefalia interna provocada por la convivencia de Zapatero y el candidato a la reelección salido de las primarias, el escenario al que se enfrentaría el Gobierno socialista a finales de año estaría cerca de ser catastrófico para sus intereses.
El Partido Nacionalista Vasco ha lanzado este jueves un ultimátum al Ejecutivo de Zapatero: si Bildu no está en las elecciones municipales y autonómicas del próximo día 22, se pensará muy seriamente si apoya los Presupuestos Generales del Estado (PGE) que el Gobierno presentará para su aprobación en diciembre. El presidente del PNV, Íñigo Urkullu, ha afirmado en un desayuno informativo que la normalización política del País Vasco pasa por la presencia de la coalición formada por EA, Alternatiba y supuestos “independientes” sin relación con ETA o Batasuna, en los comicios del próximo mes. Si no es así, el líder nacionalista vasco ha dicho que su partido lo tendrá muy presente a la hora de votar los PGE para el próximo año.
Analistas políticos consultados por “El Imparcial” consideran que Urkullu “ha echado un órdago a la grande y ha puesto al Gobierno frente a sus propias contradicciones”. Como se ha escrito en numerosas ocasiones en este diario, la renuncia de Zapatero a la reelección ha provocado que los partidos nacionalistas, principal base del Ejecutivo socialista para sacar adelante sus proyectos legislativos en el Congreso de los Diputados, hayan visto una oportunidad única para sacar todas las “tajadas posibles a sus intereses”.
La amenaza del PNV de no apoyar los PGE para 2012 no debe caer en saco roto. Las fuentes consultadas recuerdan que, hasta ahora, los nacionalistas vascos han sido el pilar básico en el que se ha sustentado el Gobierno en el Congreso de los Diputados. Si Convergencia y Unión ha demostrado una actitud más coherente con la coyuntura política, económica y social de España, el PNV no ha titubeado al final en dar su apoyo a los proyectos gubernamentales, sabiendo que, como así ha sido el Ejecutivo socialista, iba a efectuar grandes cesiones del Estado a favor de la autonomía vasca.
Si Zapatero quiere acabar la Legislatura como presidente del Gobierno, puede verse hipotecado por la congelación de unos Presupuestos, los de 2011, absolutamente restrictivos y que marcarían no sólo a un posible Gobierno del PP resultante de las urnas, sino también, aunque en este momento la posibilidad se antoje como casi más que imposible, a uno socialista. Ese panorama sería inadmisible, según las fuentes consultadas, para el ganador de las primarias que darán a conocer al sucesor de Zapatero como candidato socialista a La Moncloa. Enfrentarse a unas elecciones generales con los datos económicos que se esperan a final de año y con unas cuentas congeladas hasta 2013 dificultarían hasta el límite que Rubalcaba, Chacón u otro posible sucesor se presentaran con posibilidades de victoria en marzo de 2012.
La apuesta de Urkullo, según las fuentes consultadas, ha puesto en un callejón sin salida a José Luis Rodríguez Zapatero. Parar la impugnación de las listas Bildu parece a estas alturas del partido harto difícil, a la vista de las evidencias recogidas en los informes de las Fuerzas de Seguridad del Estado sobre la composición de las mismas y la presencia de ETA y Batasuna detrás de su elaboración. Sin el apoyo del PNV a los Presupuestos Generales, el Gobierno socialista diría un adiós adelantado en diciembre de este año y “quedaría como un cadáver político” hasta marzo del próximo año. El mensaje del principal aliado de Zapatero es claro, aunque la excusa sea Bildu: el adelanto electoral es inevitable.
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