crónica cultural
Viernes 29 de abril de 2011
Se publica el ensayo Memorias de la Guerra Civil en las escritoras españolas, coordinado por Marina Mayoral y María del Mar Mañas. Además, encuentro del escritor Javier Marías con el periodista Manuel Rodríguez Rivero para hablar sobre la novela Los enamoramientos, última obra del propio Marías.
El pasado jueves por la tarde tuvo lugar la presentación del libro Memorias de la Guerra Civil en las escritoras españolas en la Biblioteca Histórica Marqués de Valdecilla. El estudio es el primero que analiza el punto de vista de las escritoras españolas de ambos bandos de la contienda: el republicano y el nacional.
La cubierta simboliza el espíritu de la obra: un corazón, el de España, herido por dos banderas y de cuya sangre brota una rosa (“No la toques ya más, que así es la rosa”). La obra es fruto de un grupo de investigación sobre literatura femenina en España cuya labor finaliza con la presente publicación.
El ensayo se acerca a diversas generaciones de escritoras, las que vivieron la guerra en su edad adulta, como fue el caso de María Teresa León (Logroño 1903-Madrid 1988); las que la vivieron en su infancia, como Ana María Matute (Madrid, 1925) o Carmen Martín Gaite (Salamanca 1925- Madrid 2000); los recuerdos en la etapa de la dictadura y luego la repercusión que la guerra civil tuvo en las obras de las escritoras en la etapa democrática. El interés del ensayo radica en la diferencia que hay entre una visión femenina y una masculina de la guerra y la posguerra. Las escritoras se fijaban en detalles en los que los hombres no repararon.
En el acto estaba presente el ex rector de la Universidad Complutense de Madrid, Carlos Berzosa, que moderó una mesa con los escritores del ensayo, todos ellos profesores de la UCM. Marina Mayoral, cuyo trabajo se centró en María Teresa León, destacó cómo predominaba la visión humana en sus memorias de la guerra, a diferencia de Alberti, donde predominaba la visión política.
Por su parte, María del Mar Mañas trató la guerra y, sobretodo, la posguerra en la obra de Martín Gaite. Además, Ángela Ena Bordonada analizó los relatos de la guerra escritos por mujeres entre 1937 y 1940. Mucha literatura propagandística y algunas sorpresas, como Celia y… la Revolución, de Elena Fortún. Manuel Fernández Nieto lo hizo sobre Ana María Matute, cuya obra siempre tiene la guerra reflejada, especialmente en Luciérnagas. Y, por último, Dolores Romero López, que se acercó a las poetas del 27 y la guerra. Triple desafío (mujeres, poesía, guerra) que ha acotado en siete autoras, desde Pilar de Valderrama hasta llegar a Carmen Conde. Hay poesía de un hondo patetismo escrita con un lenguaje muy duro, “varonil”.
Ese mismo día, dentro del programa «Encuentros en la narrativa», el Instituto Cervantes y la editorial Alfaguara, tuvo lugar un coloquio muy interesante entre el periodista Manuel Rodríguez Rivero y el escritor Javier Marías. No quedó ni un asiento libre en el inmenso salón de actos del Instituto. Rodríguez Rivero se encargó de hacer a Marías las preguntas pertinentes para ir desengranando su última novela, Los enamoramientos.
Lo primero que hizo fue definirlo como un libro rotundo, parecido en su estilo e importancia a su trilogía anterior, que tardó ocho años en escribir, Tu rostro, mañana. En este caso, Javier Marías recurre, por primera vez, a una narradora femenina. Libro que ya desde el título anuncia el tema del amor, destapa los engaños, el cinismo de los sentimientos, la ausencia y el azar, todos ellos, temas recurrentes en las novelas de Marías. El autor contestó a las preguntas de forma divertida y con una ligera sonrisa. Comentó que no buscaba argumentos literarios, sino que escribía sobre los asuntos que le preocupan y que preocupan a cualquiera.
¿Por qué razón se metió en la piel de una mujer? Javier Marías explicó que Los enamoramientos no era una novela psicológica que presentaba la forma de pensar de una mujer, sino que actuaba como lo habían hecho los demás narradores de sus novelas anteriores: contar, observar y reflexionar. En un libro de ficción, explicó el escritor, uno se permitía afrontar las situaciones, las escenas, tal cual eran, “es mucho más fácil decir la verdad porque la realidad ni entra ni sale, simplemente no existe. Las novelas permiten acercar al lector a lo que no existe y no se da, pero realmente no cambian la realidad”.
La novela de Javier Marías está teniendo una acogida excelente dentro del público lector y los críticos literarios. Autor de once novelas, de ensayos, de relatos, no estaba dispuesto a recibir ningún premio si el Estado se lo otorgase. Y Marías explicó su razón: “Si a mi padre, Julián María, gran filósofo, ensayista, académico como yo, jamás se le entregó nada, no tiene sentido que yo reciba del Estado ningún galardón”.
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