Temor a represalias
Miércoles 04 de mayo de 2011
Mientras que en otras regiones del mundo se celebra la dsesaparición del terrorista número Uno y fundador de la temible Al Qaeda, en el vasto territorio del Sahel, los gobiernos se inquietan. El temor a represalias y al desencadenamiento de acciones terroristas violentas, es palpable en las capitales de la mayor región desértica del planeta.
El ministro maliense de Asuntos Exteriores Suleyman Bubeye Maiga, ha sido explicito: teme que la muerte de Ben Laden provoque una huida adelante desesperada de la organización bajo su tutela en la región, Al Qaeda del Magreb Islámico. En realidad los comandos que componen el AQMi siempre han sido autónomos, y su adhesión a la organización de Ben Laden era puramente simbólica.
El temor manifestado por el gobierno de Bamako se debe a que este país posee miles de kilómetros de frontera con Mauritania, Argelia y Níger, en pleno desierto. Una frontera absolutamente imposible de vigilar. Por la zona circulan los convoyes del narcotráfico, del contrabando de armas y mercancías, de la inmigración ilegal. El Ejecutivo de Bamako ha acudido en repetidas ocasiones a su antigua metrópoli Francia en busca de ayuda.
Otro tanto ocurre con Níger. Este país que al igual que Mali tiene sus tres terceras partes en pleno Sahel, goza de un factor agravante: ademas de fronteras incontrolables con Mali y Chad, las tiene también y en gran extensión con Argelia y Libia. Cientos de ciudadanos nigerinos y malienses han combatido o aun lo están haciendo en Libia como mercenarios a sueldo de Muamar Gadafi. Volverán a sus países de origen, no solo con dinero sino presumiblemente con armas sacadas de los arsenales libios sin vigilancia ni control. AQMI podra nutrirse de todos estos “soldados de fortuna” para sus fechorías : secuestros, narcotráfico, operaciones terroristas de desestabilización.
Los jefes militares de los cuatro países del Sahel mas vulnerables a las operaciones terroristas, Argelia, Mali, Níger y Mauritania, se han vuelto a reunir esta semana pasada en Bamako. Su anterior encuentro fue en septiembre de 2010 en la capital tuareg argelina Tamanrasset. Los cuatro países están preocupados. “No habrá temas tabúes, hablaremos de todo” afirmaron los responsables malienses. Algunos paises como Mauritania sospechan de la complacencia de otros de sus vecinos en su compromiso antiterrorista. Nuackchott teme que Mali no estén haciendo lo suficiente para desmantelar la base terrorista instalada en un bosque de la frontera oeste de Mali con Mauritania, y que desde la misma los secuaces de Ben Laden puedan lanzar ataques contra el Ejercito mauritano. La preocupación es extrema. Lo prueba que el jefe de Estado Mayor argelino, general Ahmed Gaid Salah en persona haya participado en el encuentro.
El temor a que una parte de los arsenales libios caiga en manos de los grupos terroristas se ha extendido también a Tchad. Su presidente Idriss Deby lo ha declarado esta semana, y expresado su preocupación de que los rebeldes accedan a misiles tierra-aire que ya se han detectado en la región norte del Tenere, fronteriza con Libia.
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