Luis María ANSON | Jueves 05 de mayo de 2011
El periodista serio, es decir, el administrador del derecho de los ciudadanos a la información, estaría en la obligación de publicar la fotografía del asesino Osama Ben Laden, tiroteado en su guarida cercana a la capital de Pakistán. Un gobernante prudente seguramente se encuentra en el deber de no exhibir las imágenes truculentas del terrorista como si fueran un trofeo de caza.
El presidente Obama tiene la desgracia de no ser un periodista. El pobrecillo es un político y, claro, ha tomado la decisión de sustraer a la opinión pública la contemplación de las imágenes de Ben Laden muerto. Me parece que ha acertado y que echar leña a la fogata encendida contribuiría a aumentar las represalias. Pero que no se haga demasiadas ilusiones el presidente norteamericano. Los alfiles periodísticos de Estados Unidos terminarán sorteando las precauciones de Obama y ofrecerán a lectores y espectadores la imagen hoy más cotizada del mundo: Ben Laden muerto. Al dictador de Irak le ahorcaron en secreto y con todas las cautelas. La opinión pública mundial, sin embargo, tuvo ocasión de ver sus últimos instantes incluso el momento en que la cuerda de la horca le quebraba el cuello.
Osama Ben Laden fue ajusticiado en una acción de guerra. A los pocos minutos de hacerse pública su muerte escribí, al aire libre, afirmando que hubiera sido mejor capturarle, juzgarle y condenarle a cadena perpetua, porque la pena de muerte es una atrocidad. Son muchos los que piensan que el terrorista fue asesinado a sangre fría y el tiempo permitirá conocer si se produjo el atropello al derecho internacional. No son pocos los que consideran que Ben Laden no se rindió en ningún momento y, dentro de lo que fue una acción de guerra, recibió un disparo en la cabeza.
La publicación de las fotos del terrorista muerto tal vez despejaría la incógnita. Obama ha demostrado ser un gobernante prudente. El periodismo norteamericano está ahora en deuda con el mundo y debe regatear al presidente norteamericano y aportarnos el testimonio gráfico de lo ocurrido en Pakistán.
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