Cultura

El compromiso del Festival de Cannes

crónica cultural

Domingo 08 de mayo de 2011
El Festival de Cannes rinde homenaje a Jafar Panahi y Mohammad Rasoulof dos realizadores Iraníes encarcelados, acusados por el gobierno extremista del dictador Mahmoud Ahmadinejad. Además, el escritor más leído en Israel publica en España su libro de cuentos Un hombre sin cabezas (Siruela)


Se ha levantado la voz de alarma en el Festival de Cannes, que comienza en Mónaco el próximo 10 de mayo. Este año, el Festival rinde homenaje a dos realizadores israelíes condenados a seis años de cárcel en su país. Jafar Panahi y Mohammad Rasoulof han sido acusados de emitir propaganda contra el régimen del dictador Mahmud Ahmadineyad a través de sus films.

La película de Rasoulof, Good Bye, la historia de un abogado de Teherán que trata de obtener una visa para dejar el país y This is not a film, un relato de Panahi mientras espera el fallo de una apelación judicial, se mostrarán en el marco de la Selección oficial del Festival de Cannes la semana que viene.

El Festival ha difundido el sábado un mensaje de Jafar Panahi : “El hecho de estar con vida y el sueño de guardar el cine iraní intacto nos llevan a sobrepasar las restricciones actuales que se nos imponen”. El cineasta ha cosechado a lo largo de los años una reputación internacional. Conocido por sus críticas sociales, Jafar Panahi, con 50 años, ha recibido el León de Oro de la Mostra de Venecia en 2000 para el Círculo y el Oso de Plata del Festival de Berlín en 2006 para Offside, entre otros. Panahi, partidario del líder de la oposición Mirhosein Musavi en la disputada elección presidencial de 2009, fue condenado en diciembre a seis años de prisión y se le prohibió hacer películas o viajar al extranjero por 20 años. El Festival de Cannes también otorgará a Pahani el premio de Carroza de Oro de la sociedad de directores SRF, un homenaje a la "innovación, valor y mente independiente" de su obra.

Etgar Keret (Tel Aviv, 1967) es un verdadero fenómeno en su país y cada vez que publica un libro se convierte al cabo de unas semanas en un verdadero best seller. Un hombre sin cabeza, es el tercer libro de relatos que el autor publica en España. Keret es también guionista, autor de una novela y de libros de cómics. Ha sido condecorado Caballero de la Orden de las Artes y las Letras 2010 por el Ministerio de Cultura de Francia. Profesor en el departamento de cine y televisión de la Universidad de Tel Aviv, sus cuentos recrean un universo fantástico basado en situaciones actuales y en la vida en la ciudad, llena de encuentros fortuitos y de extrañas parejas.

La semana pasada, Etgar Keret viajó a España. Después de estar un par de días en Barcelona, vino a Madrid para promocionar su último volumen de cuentos. Con el pelo despeinado y una sonrisa en los labios que jamás le abandonó, Keret nos estuvo hablando un buen rato de su familia. “Es mi mayor influencia a la hora de escribir” unos cuentos que tratan de temas todos relacionados con la familia, los amigos, las parejas, las ciudades, el sexo, y escritos de forma desconcertante. Ninguno sobrepasa las dos páginas y en ellas consigue una intensidad comparable a la de Kafka, con quien el autor se siente muy cercano a la hora de narrar.

Como lo que tarda el pulso de un ser humano en latir de nuevo, es difícil dejar la lectura de tan cortos relatos. Su estilo es directo, rápido, sin el más mínimo sentimentalismo y en menos de cinco minutos consigue sacar al lector de sus casillas.

En sus cuentos, Keret desarrolla el lado más absurdo de la vida humana. Su segunda influencia importante a la hora de contar han sido Los Cuentos Hasídicos, basados en creencias religiosas israelíes que Keret tuvo que conocer bien para poder acercarse a la mente religiosa de su hermana.

Etgar Keret se refirió a su estilo como una forma de expresión tremendamente judía más que israelí, es decir, basada en el humor y en contar las historias ambientadas en la vida cotidiana de la gente que le rodea, familia, amigos o parejas. Para él, Israel es tan arcaico y tradicional como Irán, pero tan moderno como Los Ángeles. “Los israelíes son más metódicos y su voz, como la de Amos Os es épica”.

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