Cultura

Documenta Madrid 2011

crónica cultural

Lunes 09 de mayo de 2011
Sesenta documentales nacionales e internacionales entre los 184 títulos que componen el festival, compiten estos días en Madrid en la VIII edición de Documenta Madrid 2011. Hasta el 15 de mayo.


¿Qué necesita un documental para ser calificado de bueno? No es una película. Más bien, una porción de vida. Transmite un mensaje. Una vivencia. Una realidad que se nos escapa. Por lo general, el documental es de corta duración. ¿Es arte? Desde luego, el soporte no puede ser más artístico: actores, productores, realizadores, músicos, cámaras… Un sinfín de profesionales trabajan en esa media hora de producción.

Sesenta documentales nacionales e internacionales entre los 184 títulos que componen el festival, compiten estos días en Madrid en la VIII edición de Documenta Madrid 2011. Entre ellos, nueve largometrajes, dos de ellos galardonados en los premios Goya. Un festival que nadie debería perderse. Imposible verlos todos, muchos se proyectan a la misma hora en los diferentes lugares que se suman al proyecto. El certamen cuenta con una dotación económica en premios de 70.000 euros, a repartir entre las cinco secciones competitivas. Matadero Madrid es la sede del festival, donde se celebrarán los encuentros con los realizadores. Además, se mantienen sedes como el Cine Palafox, el Cine Estudio del Círculo de Bellas Artes, la Filmoteca Española, el Museo Reina Sofía, la Academia de Cine, Casa de América, Casa Árabe, el Instituto Francés de Madrid y el Teatro Fernán Gómez y se unen dos nuevas: la Sala Berlanga y el Centro Cultural Casa del Reloj.

La selección es un ojo abierto a las diferentes realidades dentro y fuera de España. Se vea lo que se vea, se saldrá enriquecido por haberse introducido en unas situaciones insospechadas. Ayer, estuvimos en la Sala Berlanga, en donde se proyectaron dos cortos y un largometraje.
Criterioh, excelente corto, del realizador Alberto Blanco sobre la vida de un chaval obeso criado en un ambiente marginal que encuentra en el hip hop su forma de abrirse al mundo y sacar partido de su condición. En 20 minutos, el documental transmite la soledad, la ternura, la marginación, la falta de recursos en la que viven muchos seres a dos pasos de nuestras casas, el trauma que se puede sentir cuando uno de los progenitores se marcha y el poder curativo de la música, la poesía o el arte.

Zurdo, un corto de Demetrio Elorz Lazkanotegi se acerca al mundo del boxeo. Jerónimo cuenta su vida como entrenador y los campeonatos de su alumno Joaquín.

Y, el largometraje El pésimo actor mexicano, de Manuel Jiménez Núñez, se aproxima a la vida íntima del poeta y columnista malagueño Manuel Alcántara (1928) que aquí trabaja por primera vez de actor. El director del documental se llevó el máximo galardón en 2007 con su ópera prima La aldea perdida y, dos años después, se hizo con otro triunfo quedándose esta vez con el segundo premio con Hombres de sal. El documental reúne los elementos más íntimos del Alcántara. Poetas y escritores como Pablo Neruda, Rilke o Umbral, míticas bellezas a lo Ava Gardner, limpiabotas en Baracoa, boxeo en el Madison, toros, Maradona, bombones en licor, y por supuesto, amor siempre.

Por medio de imágenes hilvanadas, el documental evoca el mundo del poeta, anécdotas de su vida, y sorpresas en tiempos en los que el periodismo era más que una forma de vida. El documental se acerca a la vida más intima del personaje público. Alcántara explicó las razones del título: "Viene de una reunión en la que mi amigo Fernando Piñones me dijo que tenía cara de actor mejicano malo ya que tenía el pelo rizado y negro y el bigote fino".

Para terminar, una mención sobre algunos de los documentales internacionales en competición, Cave of forgotten dreams (La cueva de los sueños olvidados) de Werner Herzog, el realizador alemán de la mítica cinta Grizzly man. Sonia Herman Dolz, All my tomorrows; o La Mère, de Antoine Cattin y Pavel Kostomarov, que ganó los Premios a la mejor imagen y al mejor montaje en los Encuentros internacionales del documental de Montreal 2008 y el Premio Eurodoc Golden Giraldillo en el Festival de cine de Sevilla 2008.

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