Opinión

Los entresijos de la sentencia de Bildu

Martes 10 de mayo de 2011
Ayer se conoció el texto completo de la resolución judicial que permite a Bildu concurrir a las próximas elecciones. Salían así a la luz una serie de motivaciones tan ambiguas como inquietantes. Fundamentalmente, en lo que se refiere a la apreciación de las pruebas presentadas. A tenor de lo que se ha ido sabiendo desde el surgimiento de la nueva marca de la izquierda abertzale, todo parecía indicar que Bildu no era sino una reedición de las Batasuna, EH o ANV de turno. Pocos se creían las tibias declaraciones de “rechazo genérico” -nunca condena- emanadas de los proetarras de salón, y menos aún sus “pacíficas intenciones”. Prácticamente, todos los medios de comunicación se han hecho eco de los distintos informes policiales y grabaciones a destacados integrantes del entramado etarra, de las que cabía inferir la sintonía de Bildu a la banda. Tan es así que tres de cada cuatro españoles tienen la certeza de que esta conexión es un hecho.

Pero seis magistrados del Tribunal Constitucional opinan diferente. Seis magistrados con sobrada preparación jurídica y una trayectoria profesional que les ha hecho merecedores del cargo que ahora ocupan. Y seis magistrados, en suma, que han hecho uso de su “leal saber y entender” para valorar las pruebas presentadas como “flojas”. Otros cinco no piensan así. Tampoco el grueso de la sociedad española, aunque eso ahora poco importa. De haber sido otra la voluntad de los juzgadores, Bildu estaría inhabilitada. Herramientas legales había para ello. No ha sido así. Ahora, ETA –o al menos parte del entramado- estará en las instituciones por la apreciación indulgente de seis magistrados propuestos por el PSOE. Que cada cual extraiga sus conclusiones.

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