Opinión

Paquistán debe elegir de qué lado está

Lunes 16 de mayo de 2011
La petición hecha por el parlamento paquistaní a su gobierno para que revise las relaciones con Estados Unidos es un brindis al sol; una puesta en escena de consumo interno para aplacar los ánimos de los más radicales. Habría que ver si Alí Zardari está dispuesto a renunciar a los cientos de millones de dólares que recibe anualmente de Washington, y prescindir igualmente del material militar puntero, asesores incluidos. No sólo eso. La situación de los derechos humanos en el país asiático dista mucho de ser buena. Pero hasta eso parece quedar diluido ante la poco fiable cooperación que Islamabad brinda a Occidente en su lucha contra el terrorismo islámico.

Un terrorismo que acaba de segar la vida de 88 cadetes paquistaníes a finales de la semana pasada; tal fue la venganza de Al Qaeda por la muerte de Ben Laden. Pero no fueron contra Estados Unidos, sino que atacaron a un grupo de jóvenes musulmanes nativos de Paquistán que se preparaban para ser policías. Acciones como esa son las que debería hacer reflexionar a ciertos cuadros medios de la administración y el ejército, que reparten su fidelidad entre el estado al que sirven y la devoción a una organización que no duda en asesinar musulmanes de la peor forma posible. Si se analiza cuál ha sido la trayectoria de Ben Laden durante los últimos años -cuatro de los cuales los pasó al lado de la academia de oficiales del ejército-, es normal que se dude de Paquistán. Así las cosas, o clarifican con premura de qué lado están o corren el riesgo que su país siga la peligrosa senda del vecino Afganistán: una deriva que sería una tragedia para propios y extraños.

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