En la FRONTERA
Martes 17 de mayo de 2011
Con este título se ha celebrado el Tercer Congreso Internacional, en la Universidad Católica San Antonio de Murcia en colaboración la Unión Católica de Informadores y Periodistas de España. Ha sido una reunión en la que han participado los más destacados comunicadores católicos de Europa, entre ellos, el Director de L’Obsservatore Romano, Giovanni Maria Vian; los vaticanistas, Andrea Tornelli, del diario La Stampa; Juan Vicente Boo de ABC; Paloma Gómez Borrero de la Cadena Cope; Marco Tarquinio, Director de Avennire; Darío Chimeno, Director de Mundo Cristiano y monseñor Paul Tighe, Secretario del Pontifico Consejo de Comunicaciones Sociales de la Santa Sede.
Un Congreso, en un momento oportuno, pues muchos intentan enfrentar a la Iglesia con los medios de comunicación, en un empeño claro de distanciar a periódicos, radios, televisiones o medios digitales, de una información básica en estos días, donde se intenta vivir en un mundo secularizado en el que Dios ha sido relegado, marginado e incluso ridiculizado. En este punto, conviene recordar como muchos espacio de radio y televisión intentan, a través de tertulias, incidir en ese ridículo, y es frecuente que soliciten la presencia de un sacerdote, que se enfrenta a cinco o seis tertulianos, que martirizan al indefenso presbítero con preguntas malintencionadas.
Creo que los comunicadores tenemos la grave responsabilidad de lograr una presencia normalizada del hecho religioso y hacer que éste llegue con facilidad y claridad a todo el mundo.
Repetimos esta reflexión que no es nueva, y que han comentado muchas veces responsables de la Iglesia española: la tarea de normalizar la presencia del hecho religioso en los medios y en consecuencia en el espacio público, significa también para la Iglesia, la existencia de profesionales católicos y coherentes en los medios, y también la necesidad de medios católicos o de inspiración cristiana.
Como decíamos al inicio, este Tercer Congreso Internacional ha hablado del “reto y de la oportunidad de la comunicación en la Iglesia”. La oportunidad la tenemos todos días. El reto también. Por eso, envidio a los medios de comunicación de países de nuestro entorno que saben aprovechar el reto y la oportunidad. Medios que respetan, aunque no compartan, y que saben contrastar todas sus informaciones, sin hacer lo que se hace aquí, desgraciadamente, donde las noticias de la Iglesia han quedado relegadas a los últimos lugares o donde personas, y es un ejemplo real, que dirigen espacios informativos, no sabían la pasada semana cual era el nombre de pila del nuevo Beato Juan Pablo II.
Reto y oportunidad, insistimos para que los responsables de los medios no crean que la religión es material informativo del alto riesgo.
TEMAS RELACIONADOS: