A pocos días de la inauguración del Museo Balenciaga en Guetaria, prevista para el 7 de junio, Madrid acoge este lunes un homenaje al modista en el que participan diseñadores como Modesto Lomba, Francis Montesinos o Manuel Pertegaz, entre otros. Dos conferencias sobre la alta costura y el prêt-à-porter servirán para inaugurar la programación dedicada a Balenciaga, que se completará con la proyección de un documental sobre su vida, estrenado con éxito en París y Londres, y con un desfile de veinte creaciones, entre las que se incluirán las de quien está considerado el más grande de la moda.
El prestigio que alcanzó
Cristóbal Balenciaga como diseñador es indudable, como también lo es la admiración que aún hoy sigue despertando a los modistos españoles e internacionales. Lo confirman las exposiciones que se han organizado en el último año sobre su trayectoria y la inauguración el 7 de junio en
Guetaria del museo que lleva su nombre; acto al que está previsto que acuda la Reina como madrina del nacimiento de una institución que busca consolidarse como lugar de referencia del estudio de alta costura, ya que albergará una escuela sobre este oficio y expondrá de forma permanente un centenar de vestidos del diseñador.
La apertura de este
museo se suma a la lista de homenajes que ha recibido esta figura destacada de la moda durante el último año. En 2010, el Museo Bellas Artes de Bilbao expuso 35 vestidos con éxito de acogida, ya que sumó 82.000 visitantes, convirtiéndose así en la segunda muestra más frecuentada de este centro de arte. Al mismo tiempo, los diseños de este creador pudieron verse en el Instituto Reina Sofía de Nueva York en el que, a través de 70 creaciones, los organizadores pretendieron indagar en el impacto del modisto en la cultura, la historia y el arte de España.
Este lunes, le toca el turno al Auditorio Telefónica de Madrid, que acogerá una jornada dedicada a Balenciaga en la que se podrá asistir a
conferencias impartidas por diseñadores como Modesto Lomba, Francis Montesinos o Elio Berhanyer y a la proyección del documental
Balenciaga, permanecer en lo efímero, de Oskar Tejedor, que ya ha sido exhibido en París y Londres con buenas críticas. El homenaje al diseñador concluirá con un desfile de moda en el que serán presentadas veinte creaciones de alta costura –de los años 40 hasta hoy- de modistas como Pertegaz, Asunción Bastida, Pedro Rodríguez, Antonio Alvarado o Rosser, entre otros, que compartirán pasarela con vestidos de Balenciaga. Está previsto que, tras su paso por Madrid, esta iniciativa viaje a doce ciudades españolas con idea de dar a conocer el legado del diseñador.
Quienes han seguido sus pasos en el mundo de la moda, no dudan en referirse a él como el más grande.
Modesto Lomba, presidente de la Asociación de Creadores de Moda Española, comenta a este periódico que como creador de moda español le debe “el orgullo profesional”. A su juicio, homenajes como el de este lunes en Madrid, en el que participa, son “un buen
ejercicio de sabiduría para recordar a un gran artista de la historia de la moda y de España, que han sido reconocido en el mundo entero”. Como aportación a este propósito figura el Museo Balenciaga que, según el creador de la firma Devota&Lomba, se presenta como una “oportunidad para conservar la obra del artista y
potenciar el estudio de su arte”.
Francis Montesinos afirma que "sin ser consciente" aprendió de él las "premisas" que han marcado su manera de trabajar, sobre todo "su forma de entender el mundo de la moda desde el rigor, el esfuerzo, la
creatividad, la belleza y la excelencia". Montesinos, quien califica a Balenciaga como "único" y un "ejemplo" para los modistos de su generación, considera a este diseñador
"un precursor, un visionario y un maestro".
Sobre otros grandes de la moda española a los que precedió Balenciaga, Montesinos es claro: "Pertegaz, Elio Berhanyer o Jesús del Pozo, entre otros, acumulan 40 o 50 años de carrera con un estilo, un olor y un
mundo propio. Creo que ciertos sectores de la sociedad, la prensa, jóvenes diseñadores y políticos del sector de la Cultura deberían tenerles más respeto, ya que algunos de estos nombres serán los 'Balenciagas' dentro de 40 años". A su juicio, es algo que "no ocurre en Francia y en Italia", donde "veneran a los creadores que consiguen una trayectoria de tantos años y que han sido fieles a un estilo propio y diferente".
Convencido de que
"por fin se hace justicia" con Balenciaga al dedicarle un museo, opina que su apertura es "un reconocimiento importante al colectivo de creadores de moda", ya que "ayuda, honra e inyecta energía para continuar hacia delante con nuestras aportaciones". Afirmaciones que, sin embargo, no le impiden al diseñador valenciano ser crítico con la ubicación elegida para este museo, en Guetaria: "Es una
lástima que no esté en Madrid porque habría tenido una mayor afluencia de público".
Modista con el corazón partido entre
Guipúzcoa, de donde era oriundo, y
París, donde desarrolló la mayor parte de su trayectoria, Balenciaga vivió con pasión su trabajo. Tanto que no dudó en renegar de la moda cuando el
prêt-à-porter llegó a las pasarelas en los 60. Considerado un costurero de oficio, la idea de crear en cadena para mujeres desconocidas le llevó a desencantarse y abandonar lo que mejor sabía hacer: crear exclusivos diseños para gusto de sus selectas clientas.
Desde que Balenciaga abandonó la aguja y el dedal, la firma que lleva su nombre no volvió a acaparar las miradas de la moda hasta la llegada de
Nicolas Ghesquiere al frente de su dirección, en 1997. Con esta joven promesa de la costura, que contaba por entonces con sólo 25 años, la marca recuperó protagonismo al volver a pisar las pasarelas más importantes, a resguardo del Grupo Gucci desde 2001, cuando pasó a formar parte de la empresa italiana. Un reconocimiento merecido que, sin embargo, no ha cambiado el hecho de que la marca Balenciaga continúe siendo menos conocida para el público que Dior o Chanel.