crónica política
Miércoles 18 de mayo de 2011
Comienza la cuenta atrás para las elecciones del 22 de mayo y se ha sumado un invitado de última hora y que ha acaparado el protagonismo en plena campaña electoral. "Democracia real, ya", movimiento que lo engloba a miles de jóvenes, ha salido a la calle y se han dado cita en la Puerta de Sol de Madrid para denunciar la crisis económica y los recortes que afectan a los parados, jóvenes o no, y para protestar por la falta de alternativa que los grandes partidos ofrecen.
El autodenominado movimiento 15-M, surgido de la convocatoria de la plataforma “Democracia real, ya” del pasado domingo para denunciar la situación a la que se enfrentan los parados, jóvenes o no, los recortes sociales y la falta de alternativa que los grandes partidos ofrecen a la crisis económica se mantiene como el nuevo protagonista de la campaña electoral. Las dudas sobre quién está detrás de esta protesta en la calle se mantienen. Si, en un principio, los convocantes de esa llamada a la acción ciudadana aseguraron y aseguran estar fuera de la influencia de cualquier partido político, no es menos cierto que desde sectores del PSOE y de Izquierda Unida se ha intentado capitalizar este movimiento.
Nadie duda del descontento no solo juvenil sino de buena parte de los ciudadanos de cualquier edad afectados por la crisis económica –parados, personas sin vivienda o que ya no pueden hacer frente a las hipotecas y han perdido sus casas, trabajadores y funcionarios que han visto recortados sus derechos sociales, etc…-. Es evidente que por algún lado la situación iba a estallar, pese a que hasta ahora las protestas han estado paralizadas por la acción de los dos principales sindicatos, UGT y CC OO, y los colectivos cívicos y culturales afines al PSOE.
Si la movilización del pasado domingo fue un acto espontáneo convocado a través de las redes sociales por colectivos cansados de la actual situación y según los promotores ajena a cualquier partido político, hacia los que han mostrado su total rechazo por considerarlos culpables de la crisis, en las últimas horas desde el PSOE o Izquierda Unida se ha intentado que los protagonistas de esta movilización les voten el próximo domingo.
Es la gran paradoja. El propio Zapatero le has pedido este miércoles que acudan a las urnas para evitar que la “derecha” mantenga supuestas políticas de recorte de derechos sociales. Desde Izquierda Unida se les jalea con entusiasmo. Pero, lo que según analistas políticos consultados por “El Imparcial”, la denuncia que está en la calle es contra la política económica promovida por el Gobierno socialista. Es cierto que la banca y las cajas de ahorro son uno de los grandes objetivos de las protestas por las extraordinarias dificultades que plantean ahora para conceder créditos hipotecarios o para la creación de pequeñas y medianas empresas, cuando hace no más de tres años hacían lo contrario y a las que los movimientos ciudadanos consideran los culpables de la crisis.
Pero ese mensaje, según los mismos medios, se vuelve contra el Gobierno, Izquierda Unida y los sindicatos UGT y CC OO. El Ejecutivo presidido por José Luis Rodríguez Zapatero negó la crisis en 2008 y cuando no tuvo más remedido que admitirla se encontró con un incremento del paro que ha llegado hasta casi los cinco millones de parados. Del “estamos en la Champions de la economía” a estar a expensas de las decisiones de los organismos internacionales, sobre todo de la Unión Europea, no ha pasado tanto tiempo. Y el gran problema, según las fuentes consultadas por este diario, es que el pesimismo se ha adueñado de los ciudadanos, que no ven una luz a la salida del túnel cercana.
A la hora de escribir esta crónica, miles de personas estaban concentradas en la Puerta del Sol de Madrid pese a la orden de la Junta Electoral que ha prohibido la protesta al considerar que puede “afectar al voto” el próximo domingo. Otras juntas provinciales han tomado la misma decisión en distintas provincias españolas. En la capital, la Policía Nacional no ha intervenido. Quien sí ha cambiado de escenario para su cierre de campaña ha sido Zapatero. Aunque esté intentando aprovechar esta protesta ciudadana, que ya medios internacionales comparan con las acontecidas en Túnez o Egipto, el PSOE ha cambiado el cierre de campaña que iba a celebrar en la Plaza Mayor y lo ha trasladado a varios kilómetros, a un recinto ferial cerrado.
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