Javier Cámara | Jueves 19 de mayo de 2011
Define la RAE idealizar como “elevar las cosas sobre la realidad sensible por medio de la inteligencia o la fantasía”. Lo que está haciendo el movimiento 15-M en la Puerta del Sol de Madrid desde el domingo por la noche tiene algo de estas dos cosas. Hay que ser muy inteligente para movilizarse como lo están haciendo, con la repercusión social y mediática que están teniendo incluso fuera de España, y hay que echarle mucha fantasía para creerse que realmente van a conseguir todo lo que están pidiendo los que allí se ven representados.
Al carro se ha apuntado todo el mundo porque la idea es bonita, porque ha despertado del letargo a gran parte de la sociedad española, porque estamos cansados de que nos tomen el pelo los políticos, los jueces o los banqueros, de que muchas cosas no funcionen como nos han dicho que deberían funcionar y porque a todos nos gustaría cambiar algo. Pero allí acampados, no parece que tengan los mismos intereses unos jóvenes sin futuro, unos universitarios sin trabajo, unos parados de larga duración, unos pacifistas anti Aznar, unos anticapitalistas que quieren acabar con los bancos, unos "okupas" o unos padres que reclaman la custodia compartida de sus hijos.
Dicen que es un movimiento pensado por y para las personas, que se ha desmarcado de todas las organizaciones iniciales para que no se le etiquete y que por eso no tienen nombre. Dicen que son muchas personas individuales y también son conscientes de que no tienen un programa definido. Y es verdad, porque un día dicen que quieren un referéndum popular como el de Islandia y al siguiente están pidiendo cambiar todo el sistema electoral, en una pancarta exigen que se acabe con los sueldos vitalicios de los políticos y en un manifiesto demandan que éstos cobren el salario mínimo. El caso es que la lista de reivindicaciones es interminable y conseguirlo todo es idealizar la capacidad de este movimiento.
Y digo yo: ¿Servirá para algo todo esto? ¿De verdad pueden garantizar que no van con nadie y que nadie va a sacar provecho? ¿Si hubiera habido una buena situación económica en España habría tenido tanto éxito este movimiento? ¿Si el propio Zapatero reconoce que hay razones para el descontento, tiene por tanto alguna responsabilidad el Gobierno en que esto haya sucedido? ¿Qué efecto tendrá la #spanishrevolution en las elecciones del 22-M? ¿Y el lunes qué?
Me preocupa la capacidad que esta masa votante pueda tener al final para decidir por sí misma y no acabar como corderos actuando y participando de algo en lo que no creen pero a lo que se apuntan porque realmente no tienen nada mejor que hacer. Miedo me da la ingenuidad de muchos de estos jóvenes que guiados por arcaicos idealismos se dejan manipular por verdaderos lobos.
Quizá sólo con cambiar una cuarta parte es suficiente y simplemente el hecho de que este “experimento” haya comenzado ilusiona, pero falta una gran idea-fuerza. Yo les deseo mucha suerte, pero también que no se traicionen a sí mismos. Han empezado dejando muy claro que no quieren banderas y que no aceptan a ningún partido de los grandes. El tiempo dirá si es verdad o si su campaña sirvió a unos u otros intereses. Estos “sin nombre” aseguran que su intención no es provocar, pero que su espíritu es la resistencia. Veremos cuánto aguantan.
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