Crónica económica
Domingo 22 de mayo de 2011
Jugada maestra de Nicolas Sarkozy. Se ha desembarazado de la única persona que podía arrebatarle la segunda presidencia, Dominique Strauss-Kahn (DSK). Y todo indica que va a colocar en su puesto, al frente del FMI, a su ministra de Economía, Christine Lagarde.
Europa está en crisis. Primero por la situación financiera de sus Estados y de sus sistemas bancarios. En ambos problemas, por cierto, España está destacada. Y además la crisis del FMI, que hasta cierto punto es su feudo, también le ha salpicado. En otro momento nos habríamos enterado de que hay un nuevo director gerente del FMI y sería una de las noticias de la sección de Economía sin mayor relevancia. Hoy Europa no tiene la seguridad de ocupar una plaza que antes era suya. El mundo es multipolar, como señala el informe del Banco Mundial que comentamos en estas crónicas. Y otra parte del mundo reclama ocupar su lugar. Las voces en Europa que exigen que el viejo continente retenga sus privilegios se multiplican. Le Figaro es sólo una de las últimas. El presidente de la Comisión, José Manuel Durao Barroso, ha sacado sus galones, con un pie en la historia y el otro en los generosos bolsillos europeos, para imponerse en esa carrera.
Pero no basta con expresar un deseo. Hay que proponer un candidato. Alguien que sea lo suficientemente fuerte y que reciba un respaldo suficiente. Es aquí donde se ha ido imponiendo Christine Lagarde. Tiene, como no podía ser de otro modo, el respaldo del presidente de la República Francesa. Pero Gran Bretaña también le apoya: el ministro de Economía, George Osborne, dice que Lagarde “ha mostrado un liderazgo internacional” muy poderoso en las reuniones del G-20. Austria ha dicho que “puede imaginar” a Lagarde en ese puesto. Alemania también da el sí. Todo apunta a que será la candidata europea. Y si hay una candidata de consenso, ¿puede haber otro candidato que se le oponga con posibilidades? No.
En El Blog Salmón han hecho algo de historia. Muestra, por ejemplo, cómo el Estado inglés multiplicó su endeudamiento desde que se creó el Banco de Inglaterra (pues para ello fue creado) hasta superar dos veces y media el PIB en coincidencia con la guerra con Francia de 1812. Decayó en el XIX hasta dar un enorme salto con la I Guerra Mundial y de nuevo con la Segunda. Y añade: “A lo largo de la historia, como la que refleja esta gráfica para la deuda pública del Reino Unido, en cada situación de elevado endeudamiento, los gobiernos tenían ocho opciones para evitar el desastre: 1. elevar los impuestos; 2. disminuir el gasto; 3. aumentar el crecimiento; 4. tener una tasa de interés más favorable; 5. producir inflación; 6. provocar una guerra; 7. buscar ayuda externa; 8. operar por decreto. Estas ocho opciones se han empleado en los últimos mil años, pero sólo una de ellas es hoy plausible y deseable: el crecimiento”.
Los efectos de la radiación tras el terremoto y el tsunami en Japón van más allá de los 30 kilómetros de perímetro en torno a la central de Fukushima. Llega también a Alemania. Allí, la canciller Angela Merkel ha deshecho la valerosa labor a favor de darle la vuelta a la antinuclear opinión pública alemana. Ahora vuelve a la posición original, según la cual en el año 2022. Y no tenemos que salir ni de Japón ni de Europa. Víctor Alvargonzález dice desde Cotizalia que “tenemos un ejemplo claro de lo que no se debe hacer si no se quiere que el destino económico de España sea el estancamiento estructural. Y ese ejemplo se llama Japón”. Japón entró en el limbo económico precisamente después del estallido de una burbuja.
TEMAS RELACIONADOS: