Sadio Garavini di Turno | Martes 24 de mayo de 2011
Chávez ha declarado que los movimientos de oposición a Gadafy en Libia y a Assad en Siria son organizados y promovidos por la CIA. La ceguera ideológica y el “antiyankismo” visceral del “Yo-El Supremo” venezolano están progresivamente acabando con mi capacidad de asombro, pero esta vez el insulto a la inteligencia es de grandes proporciones. El tema me recuerda un viejo chiste de mis años universitarios que concluía con un comunista “cornudo” que, en protesta por la infidelidad de su esposa, iba a tirar piedras a la embajada norteamericana.
Gadafy, en un primer momento, señaló a los grupos fundamentalistas islamistas como los causantes de la rebelión en su contra, sólo después de la intervención de la OTAN, obviamente, acusó también a Occidente. Assad asegura que la revuelta está apoyada por terroristas islamistas y por unas indefinidas “potencias extranjeras”. Así que Chávez está mejor informado que el propio Assad. Pero, recordemos que los movimientos de rebelión en la región, llamados colectivamente como la “Primavera Árabe”, no empezaron en Libia, ni en Siria, sino en Túnez y en Egipto, dos aliados de Occidente y en el caso de Egipto una pieza fundamental en el sistema de alianzas norteamericano, el más grande receptor de ayuda militar “yankee”, después de Israel.
Los EEUU, ocupados y preocupados con Afganistán, Iraq, el tema nuclear con Irán y Corea del Norte, el estancamiento del proceso de paz en Palestina y la crisis económica y fiscal, lo último que podían desear era la desestabilización de la región y, en particular, de aliados como Egipto, Yemén y Bahrein. Yemén es uno de los escenarios más importantes en la lucha contra Al Qaeda, su desestabilización podría transformarlo en un verdadero Estado fracasado, como es el caso de Somalia, situada del otro lado del Golfo de Adén, pasaje obligado en una de las rutas marítimas más importantes del globo, entre Europa y Asia. Esa ruta ya está infestada por el cáncer de la piratería, cuya base de operaciones es precisamente Somalia. En el pasado, se consideraba peligroso en el sistema internacional, el Estado que acumulaba demasiado poder, en la actualidad los Estados más débiles, los Estados fracasados, son los más peligrosos, porque son el caldo de cultivo para los grupos terroristas y la criminalidad organizada.
Bahrein, otro aliado relevante de los EEUU, base de la V Flota, eje central del poder militar norteamericano en la región, está gobernado por una dinastía sunita, aliada de Arabia Saudita, pero tiene una población mayoritariamente de religión chiíta, que siente afinidad con sus correligionarios de Irán. El eventual surgimiento de un régimen pro-iraní en Bahrein podría desestabilizar a Arabia Saudita, la “joya de la corona” de los aliados norteamericanos en la región del Golfo Pérsico/Árabe. Recordemos también que Arabia Saudita tiene una importante minoría chiíta, concentrada particularmente en sus estratégicas zonas petroleras.
Las causas de la Primavera Árabe son básicamente internas y tienen que ver con el cansancio con gobernantes corruptos, aliados o enemigos de los EEUU, que buscan eternizarse en el poder y, en algunos casos, fundar nuevas dinastías con ropaje republicano, mientras sus pueblos se mantienen en la pobreza y con un futuro sin esperanzas. No sé porqué pero la ignorancia de Chávez me recuerda una frase de Friedrich Engels:”Tengo miedo que el materialismo histórico se convierta en una excusa para que los malos estudiantes no estudien historia”.
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