CRÓNICA CULTURAL
Martes 24 de mayo de 2011
Exposición de Kees Van Dongen en el Museo de Arte Moderno de París hasta el 17 de julio. Además, éxito absoluto del actor Jean Dujardin por su interpretación en The Artist, la película muda y en blanco y negro, del director Michel Hazanavicius. Por Jacinta Cremades
El Museo de Arte Moderno de París acaba de inaugurar la exposición de la obra pictórica de su periodo parisino de Kees Van Dongen (1877-1968), el pintor llamado del “fauvismo urbano”. Holandés rebelde, cercano a la caricatura y a la denuncia social, difundió el movimiento nacido en Francia por los demás países extranjeros (Holanda, Alemania y Rusia). En sus cuadros, que parten de las obras de Degas, de Toulouse-Lautrec, el artista focaliza en el cuerpo femenino, en particular la cara hasta rozar la deformación.
La retrospectiva del Museo, que durará hasta el 17 de julio, es espléndida, tanto desde el punto de vista puramente estético como por su interés histórico. Es muy interesante mirar en detalle el trabajo del pintor, la calidad de los trazos, el trabajo con la materia y con el pincel, la paleta y el equilibrio cromático. Sus primeros cuadros tienen un parecido sorprendente con los primeros cuadros de Van Gogh. La mutua condición de holandeses debe jugar en la elección de los temas y, seguramente, en influencias comunes, en la concepción dominante de la pintura, entonces, en Holanda.
Pero muy pronto se larga a la experimentación cromática que, rápidamente, lo vincula con los Fauves. Y este es uno de los aspectos del interés histórico de la exposición. El fauvismo o bien se disgregó o bien se transformó en una especie de escuela, lo que conlleva una cierta monotonía. Van Dongen siguió experimentando toda su vida. Curiosamente, es vecino de Picasso en el Bateau-Lavoir, pero mientras Picasso experimenta en esos años con el monocromatismo (periodo azul, periodo rosa), Van Dongen se lanza con una gran libertad cromática. Lo que permite apreciar su talento artístico y su gran dominio de la técnica es que, en blanco y negro, también logra retratos de una gran audacia formal. Hay toda una sala dedicada a su trabajo como retratista, donde destacan el retrato de Anna de Noailles, el llamado de l'Ecuyère, con una utilización muy audaz del verde (ahí sí, prácticamente monocromático) y otro, de una actriz de la época, alargada y con un movimiento elegantísimo.
Los cuadros La lune (también llamado La nuit), que muestran un cuerpo de mujer también alargado, flotando en la noche, iluminado por la luna y otro, llamado Tango, de gran audacia cromática, en el que un ángel baila un tango con una mujer desnuda y sensual, pueden vincularse al movimiento surrealista por el uso de lo maravilloso y del erotismo. Si saltamos al mundo del cine, el domingo, en el Festival de Cannes, el jurado entregó la Palma de Oro a la maravillosa película de Terrence Malick "El árbol de la vida", protagonizada por Brad Pitt y Jessica Chastain, y considerada para muchos como “una de las películas más bellas del mundo”. Pero no fue la única sorpresa de la velada.
¡Menuda audacia para el director Michel Hazanavicius y el actor Jean Dujardin, el lanzarse en 2011 con una película muda! Navegando entre "Cantando bajo la lluvia", de Stanley Donen con Gene Kelly, el Hitchcock de "Vertigo", el "Sunset Boulevard" de Wilder o "Los Espías" de Fritz Lang, Jean Dujardin abría podido hundirse. Aunque el pensar así, hubiera sido conocer mal al artista. El actor francés Jean Dujardin se convirtió en el gran actor triunfador de la noche, superando a actores de la talla de Brat Pitt, recibiendo el Premio de interpretación masculina, por su impresionante performance en la película muda y en blanco y negro de Michel Hazanavicius, The Artist.
Dujardin ha mostrado estar a la cabeza de los actores de escuela inglesa que trabajan tanto la voz como el cuerpo, la mímica, la gestualidad y el movimiento. Al recibir el premio, hizo reír a la sala comentando “Ahora no voy a decir nada, ya que parece que se me da muy
bien”. Con su estilo años 20 de pelo engominado y fino bigote, su vida le llevó por diversos caminos hasta convertirse en actor. Primero
cerrajero, trabajó en cabarets como cómico, en series de televisión, hasta que por fin, pudo sacar su vena de gran actor dirigido por Hazanavicius. En el 2010, le vimos en "El ruido de los hielos" de Bertrand Blier y en Un balcón hacia el mar de Nicole Garcia. Ahora los estudios de Hollywood se lo disputan y lo consideran el gran actor de moda francés.
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