Crónica política
Miércoles 25 de mayo de 2011
Zapatero anunció el pasado dos de abril el calendario político interno del PSOE. Su renuncia como candidato a la reelección abriría un proceso de primarias para elegir a su sucesor una vez celebradas las elecciones autonómicas y municipales del pasado domingo. Pero, según analistas políticos consultados por “El Imparcial”, aunque contaba con una derrota en estos comicios, nunca pensó en una catástrofe electoral como la sufrida. Asumiendo que no se iba a ganar el 22-M, unos resultados medianamente aceptables, le permitirían pilotar el proceso de primarias.
Pero el desastre en las urnas, que se ha llevado por delante a todos los barones del PSOE que se presentaban a las elecciones y a los candidatos de alcaldías tradicionalmente socialistas como Barcelona, Sevilla o La Coruña, además del descalabro del partido en el País Vasco a favor de Bildu, que pudo estar presente en los comicios gracias a los votos de la mayoría “progresista” del Tribunal Constitucional, mantiene abierta una de las mayores crisis en la historia de esta formación.
La rebelión interna que azota desde la noche del domingo a Zapatero, le ha hecho salir este miércoles a la palestra. Este martes, fue José Blanco quien insistió en que el presidente del Gobierno se mantendrá en su puesto hasta el fin de la legislatura y que el Comité Federal del PSOE abrirá este sábado el proceso de primarias. Su jefe de filas se ha reafirmado en que su sucesor saldrá elegido por un proceso en el que participarán todos los “compañeros” del partido. Zapatero y Blanco intentarán este viernes, en una reunión con los líderes territoriales del partido, convencerles de que un congreso extraordinario no es la solución y que el calendario fijado el 2 de abril debe mantenerse.
El secretario general del PSOE ha comenzado a mover sus fichas para intentar contrarrestar la “conspiración” que entiende, según los medios consultados por este diario, se cierne sobre él. Zapatero ha lanzado un mensaje de “prietas las filas” y, casualmente, el primero en responder ha sido el PSOE andaluz, que, aunque no ha perdido el Gobierno de la Junta, al no estar en juego en estas elecciones, ha visto como el PP les ha arrebatado la mayor parte de las capitales de provincia, incluida su estrella, Sevilla, y ha conseguido un número de votos que no hace descartar que gana los comicios autonómicos del próximo año.
En este sentido, el presidente de la Junta andaluza, José Antonio Griñán, y sucesor del vicepresidente tercero del Gobierno, Manuel Chaves, en el cargo, se ha opuesto a la rebelión que encabezan el Patxi López o Guillermo Fernández Vara para la celebración de un congreso extraordinario que elija a nuevo secretario general del partido que sustituya a Zapatero porque “eso significaría un adelanto electoral”. El lendakari mantiene su intención de pedir el sábado la celebración de ese comité extraordinario, por mucho que esta mañana el presidente del Gobierno haya anunciado que su postura estaba consensuada con la de Patxi López y que ambos estaban de acuerdo en el proceso de primarias.
El otro desastre electoral del 22-M, la entrada de la coalición proetarra Bildu en las instituciones gracias al fallo del Tribunal Constitucional que les permitió estar presentes en los comicios, está dando pasos a nuevos movimientos políticos en el País Vasco. Fuentes consultadas por este diario consideran que el PNV ha comenzado a darse cuenta de que su postura a favor de la presencia de la coalición en las elecciones se le ha vuelto en contra, con la pérdida de numerosos ayuntamientos en los que gobernaba. Y parece que la coalición, de momento no les va a devolver el favor. Las mismas fuentes señalan que los nacionalistas vascos dirigidos por Íñigo Urkullo “han hecho una apuesta a corto plazo que se les empieza volver en contra”.
TEMAS RELACIONADOS: