Opinión

El acertado viaje de Hilary Clinton a Pakistán

Sábado 28 de mayo de 2011
La Secretaria de Estado norteamericana, Hilary Clinton, realizaba ayer un viaje sorpresa a Pakistán. El objetivo era bien claro: distender en lo posible las relaciones entre Islamabad y Washington, algo tirantes tras la ejecución de Osama Ben Laden. De ahí que el tono empleado por Hilary Clinton fuese tan cordial y amistoso como el que usaría para dirigirse a su mejor aliado. De hecho, esa es precisamente la aspiración de la Casa Blanca: que Pakistán vuelva a ser el mejor aliado de Estados Unidos en la zona. Dólares y diplomacia; esa es la consigna lanzada por Obama para recuperar a un socio imprescindible.

Socio al que, por otra parte, también le interesa estar en buena sintonía con los norteamericanos. El respeto a los derechos humanos en Paksitán deja mucho que desear. Posiblemente, de ser otro país, no se haría tanto la vista gorda. Además, la tecnología militar y el adiestramiento proporcionado por Washington le vienen muy bien no sólo para reforzar la imagen de una institución, el ejército, sumamente valorada por los ciudadanos, sino para sacar músculo ante la India, tradicional enemigo. Por no hablar de los miles de millones de dólares que cada año entran en el país en conceptos varios. Estados Unidos y Pakistán se necesitan. Y el mundo libre necesita igualmente de su entendimiento.

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