Opinión

El pasado de Rubalcaba hipoteca su futuro

Domingo 29 de mayo de 2011
El señor Zapatero parece haber evitado una rebelión interna, asegurándose no ya la continuidad en la Moncloa, que no depende sólo del PSOE, sino el control de Ferraz y del partido, al menos por el momento. Salvo sorpresa de última hora, Alfredo Pérez Rubalcaba será el único candidato que concurra a las primarias del PSOE. Con ello, se asegura no sólo su elección como sucesor de Zapatero sino la eventual continuidad de éste hasta el final de la legislatura. Eventual, por cuanto aún debe asegurarse el apoyo de los partidos nacionalistas de aquí a final de año, y eso es algo que se le ha puesto más caro de lo que estaba. No tanto por él mismo, sino por PNV y CIU que, caso de apoyar los Presupuestos, deberán justificar en base a qué prestan sustento a una formación política con semejante varapalo electoral a sus espaldas.

En cuanto a Rubalcaba se refiere, nadie duda de sus cualidades personales. Su ejecutoria es de todos conocida, y ese puede ser su punto débil. Porque el heredero de Zapatero es también corresponsable de toda la acción -o inacción- de gobierno llevada a cabo durante estos más de siete años. Quienes ahora ponen al Presidente en la picota por los resultados de los últimos comicios deberían tener en cuenta que junto a él había más gente, y Rubalcaba fue siempre de los destacados. Alfredo Pérez Rubalcaba es un personaje de otra talla y estatura que el grupo de ministros que forman la camarilla del señor Zapatero, empezando por el propio Presidente. Por ello, es inverosímil que una persona de su porte no cayera en la cuenta desde el principio de la ligereza e inconsistencia de este Gobierno, como comprendieron desde muy pronto socialistas serios como Joaquín Leguina, por ejemplo. Por tanto, si ha continuado formando parte de los gabinetes de Zapatero debe asumir la cuota de responsabilidad que le corresponde. De este modo, lo que pueda aportar Rubalcaba ya ha quedado claro en estas casi dos legislaturas; el electorado sabrá si eso es realmente lo que conviene a España.

Por otra parte, aquellos socialistas que criticaban al PP por el “dedazo” de Aznar con Rajoy tendrán que explicar ahora la pantomima que ha organizado su partido para colocar a Rubalcaba en unas primarias a su medida; es decir, sin rival genuino alguno. De momento, el aparato ya ha sacrificado a Chacón; todo un aviso a futuros navegantes con ínfulas sucesorias. Y una nueva lección de la escasa democracia interna que impera en la mayor parte de formaciones políticas.

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