Opinión

La verdad por encima de todo y de todos

Rafael Ortega | Domingo 29 de mayo de 2011
Ha llegado la hora de la verdad. De la verdad para todos y de todos. Ya han pasado las elecciones y mientras la euforia envuelve a unos, a los otros hay que apuntarles a funerales en sus sedes. Funerales con caras agrias y miradas aviesas que destilan hiel y que lanzan cuchillos contra los propios. Carmen Chacón ha sido la oficiante de uno de esos funerales, el más importante, pues con su homilía ha querido dejar claro su sacrificio particular. En este punto me apetece recordar el excelente artículo de Juan del Río, Arzobispo Castrense que nos ha recordado que ”cuando priman más los intereses partidistas que el bien común de la sociedad, entonces la cultura de la mentira lo domina todo, corrompiendo a la clase política y dañando la convivencia pacífica de un país. Esta regeneración en la verdad ha de darse también en el seno familiar, social y cultural”.

Es necesaria la regeneración de la verdad. Nos hemos olvidado de ella. Somos capaces de hacer de la mentira y del engaño nuestras guías, con tal de subir o de hacer fracasar al contrario, ya sea en la vida laboral o en la familiar.”Son imprescindibles-como dice Juan del Río-padres coherentes que saben trasmitir a sus hijos con tacto y bondad que los seres humanos nos realizamos no buscando “el sol que más calienta”, sino amando la verdad y compartiéndola con los otros. Políticos fidedignos son aquellos que han hecho de la “cosa pública” no el “arte de lo posible”, sino el servicio en la búsqueda del bien de sus conciudadanos y de un mañana mejor para todos, sin acepción de personas. Mostrándose siempre veraz y cercano como servidores públicos que son. Cuando esto se olvida, es fácil que con artificios engañosos surjan “respuestas mesiánicas” que engatusan a la multitud con el deseo de ejercer la autoridad, que el final resultaría más cruel que la de cualquier tirano. Por eso mismo, hoy a todos los niveles tiene máxima actualidad las palabras de Jesús: “la verdad os hará libres”.

Es cierto. La verdad nos hará libres a todos. No podemos, no pueden seguir engañando. No debemos dejar a las generaciones que nos siguen “el todo vale”. He visto en estas pasadas elecciones como muchos jóvenes estaban desilusionados, y no precisamente los del llamado “movimiento de la Puerta del Sol. Son nuestros hijos que desconfían, que no sienten ni oyen la verdad, porque esta no se practica.
Deseo de corazón que estas últimas elecciones hayan sido un bálsamo que cure y no enfrente aún más a nuestras conciencias. Que busquemos la verdad, la ansiada verdad, y poder mirar fijamente a los ojos a aquellos que nos la ocultan y llamarles “mentirosos”, porque sin verdad no hay esperanza.

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