Adolfo Amorós Valderas | Martes 31 de mayo de 2011
Cuenta la historia que San Vicente Ferrer estuvo en Lorca predicando el amor a Dios a cristianos, moros y judíos, con su elocuencia y fogosidad oratoria, pues en aquella época todos vivían en Lorca que era un conglomerado de razas.
Como el lugar donde predicaba era el camino natural que conducía al reino musulmán de Granada y había un gran número de caravanas de moros y el padre Ferrer sacó poco provecho de sus charlas ya que no le prestaron mucha atención pues iban de paso y se popularizo la frase de que el padre Ferrer salió de Lorca sacudiéndose la sandalias y diciendo “de Lorca no quería llevarse ni el polvo”.
Esto es solo una anécdota pues Lorca es una población agradable que cuida y atiende a los forasteros y destaca la religiosidad de su Semana Santa.
Tras el terremoto que destrozó Lorca, hubo varias réplicas días después y con un total de ocho personas muertas.
Mi más sentida condolencia a todas las familias afectadas.
De parte de un Cartagenero con familia en Lorca.
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