Concejal de UPyD en el Ayuntamiento de Madrid
Viernes 03 de junio de 2011
¿Aún saboreando el 22-M?
Hicimos una campaña muy artesanal, de altavoz y banderines. Obtener un escaño menos que Izquierda Unida nos parece un éxito muy grande, y 120.000 votos. No esperábamos tanto. Algunas encuestas decían que entrábamos; otras, que no. Estamos contentos.
¿En qué cambia su vida ahora?
En todo.
Se ha montado revuelo por el rechazo de UPyD a coches oficiales y otros partidos han tomado nota.
Llevaba cuatro meses diciéndolo en campaña, pero pocos me escuchaban. Madrid tiene un número excesivo de coches oficiales en comparación con cualquier otra ciudad. Tenía 134 y Barcelona tiene 30. Es un tema como otros muchos, un gesto para abrir las ventanas, dejar entrar aire fresco. Pero vendrán medidas de recorrido económico mucho más profundo, desde luego.
¿Qué peso tienen cinco escaños ante una mayoría absoluta?
Es difícil de saber. Teóricamente, las votaciones las tiene ganadas Alberto Ruiz-Gallardón. Sin embargo, visto lo visto, sí podemos condicionar. He quedado favorablemente sorprendido por la reacción ante los coches oficiales y estoy ilusionado ante el desarrollo de los acontecimientos.
¿En qué más aspectos UPyD va a intentar demostrar que hay una tercera vía?
Sobre todo en la cuestión de eliminación de gastos superficiales. Segundo, cercanía al ciudadano. Los cinco concejales nunca hemos estado en política, venimos de nuestras respectivas profesiones. Somos ciudadanos cansados con lo que pasa y que hemos tomado la determinación de entrar en política. Nos moveremos de forma distinta a otros grupos y eso va a sorprender.
¿Es posible reducir la deuda sin ahogar a los madrileños y, al mismo tiempo, rebajar el desempleo?
Es el camino. No es fácil, pero el Ayuntamiento de Madrid tiene capacidad de ahorro. Aquí hay dos caminos: o aumentan los ingresos o disminuyen los gastos. Aumentar los ingresos con la presión fiscal que ya padecen los madrileños no es el camino y sí reducir los gastos innecesarios, no evidentemente de servicios sociales. Iremos por esa línea, la de evitar duplicidades o descoordinaciones. Respecto al empleo, lo primero es no destruirlo y hay que pagar las deudas con preferencia al pequeño y mediano empresario.
En lo que no depende tanto de lo municipal como de La Moncloa, ¿cree necesarias unas elecciones anticipadas?
Necesitamos la recuperación y la necesitamos ya y el Gobierno socialista ya ha demostrado su total ineficacia, pero no es por criticar al PSOE, creo que es un tema evidente. El 22 de mayo se ha visto que el proyecto socialista es un proyecto agotado hoy por hoy. Las elecciones son una cuestión de responsabilidad. Y hay grandes cuestiones que se tendrán que afrontar, como la racionalización del sistema autonómico, la economía sumergida -del 24 por ciento-, las politización de las cajas –hablamos del 51 por ciento del poder financiero de este país-, reducción de municipios para una gestión más eficaz y me dejaba una clave: la educación, el problema educativo y formativo y el fracaso escolar, que es una barbaridad.
¿Qué opinión le merece la acampada de Sol y su mensaje?
Es un fondo que comparto, me parece bien que la juventud reaccione y distintos sectores de la sociedad civil. Gente que en lugar de ver Gran Hermano o preocupada por los partidos del Real Madrid y el Barcelona se preocupe por su vida pública es una buena noticia. El 15-M queda atrás y a estas alturas discrepo de las formas. Hay que respetar los derechos de los demás, la seguridad e higiene o la libre circulación. Siendo un principio que comparto, hay que respetar el Estado de Derecho. Las propuestas son sensatas, pero las formas ya es momento de que, por propia voluntad, se articulen de otra forma.
Ya se ha reunido con Ruiz-Gallardón, Lissavetzky y Pérez. ¿De qué han hablado? ¿Cómo son en las distancias cortas?
Nos reunimos el pasado martes en el despacho del alcalde. Ya en alguna ocasión me había encontrado con Jaime Lissavetzky y tengo una muy buena imagen de él, me parece una persona de bien y su estilo político me gusta, de sensatez y prudencia. Ángel Pérez y Alberto Ruiz-Gallardón no había coincidido con ellos y me parecieron personas cordiales. Hablamos de intendencia o logística, tenga en cuenta que desde 1991 si no recuerdo mal no había un cuarto grupo municipal.
¿Cuáles son las sensaciones previas a lo que se le avecina?
Es una mezcla de mucha responsabilidad e ilusión. Queremos llevar a las instituciones las necesidades de los madrileños. Me he pateado en cuatro meses los 21 distritos y el ciudadano quiere una nueva forma de hacer política y nosotros tenemos la posibilidad de hacerlo. Es el gran reto de UPyD. Además del gesto de los coches oficiales, vendrán otros gestos y sobre todo otras políticas que esperemos tengan mayor calado.
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