Entrevistas

Ángela Rodicio: "Irán es un experimento diabólico"

Periodista

Jueves 09 de junio de 2011
Periodista de raza, en palabras de su colega Raúl del Pozo, escritora e histórica corresponsal en Oriente Medio de Televisión Española, Ángela Rodicio atiende a EL IMPARCIAL poco después de presentar su último libro, 'El jardín del fin' (Editorial Debate). Con tres décadas de bagaje profesional a sus espaldas, Rodicio se ha convertido en una de las mayores conocedoras de los entresijos que componen la madeja política, religiosa y social de Irán, un país con el que la periodista guarda una especial relación.

Usted hace hincapié a lo largo del libro en que las revueltas populares que vivió Irán en 2009 han sido el germen de las masivas protestas que han tenido lugar en el mundo árabe en los últimos meses...
Más que el germen de todas las revoluciones que han tenido lugar en los países árabes, yo lo que digo es que en todos estos estados se dan las mismas características: una inmensa población juvenil (en el caso de Irán, el 70 por ciento de la gente tiene menos de 30 años), un alto índice de paro y un considerable grado de desesperación. Toda esta tensión germinó en las protestas de 2009 que, posteriormente, han desembocado en las revueltas del resto del mundo árabe.

No debemos olvidar que Irán es un experimento diabólico al vacío en el que se dan todos los elementos sociales del resto de países, pero con el agravante de que es una dictadura cerrada, hermética.

¿Por qué esas reivindicaciones no han fructificado en Irán?
Porque el régimen es tan represor que lo que se tendría que dar es una contrarrevolución. Hay que recordar que los que mandan ahora son los que se levantaron en 1979 contra el Sha Mohammad Reza Pahlevi. Así, los revolucionarios antiguos, los actuales mandatarios, se las saben todas.

La presión que padece la disidencia y la oposición es bestial. De este modo, creo que tomará más tiempo en materializarse el cambio. Aunque no soy profeta, sí soy de la opinión de que Irán va a dibujar una trayectoria similar a la del resto de países árabes.


El ayatolá Jomeini y el presidente Mahmoud Ahmadineyad.

Muchas veces, a la hora de abordar la problemática iraní, se suele obviar el papel clave que juegan los militares. ¿Es Irán un régimen militar disfrazado de estado religioso o al revés?
Ha habido quien lo ha calificado de teocracia militar o de dictadura militar religiosa. En realidad, el régimen iraní lo conforman una serie de capas, una concatenación de mallas que representarían a los estamentos del poder y que, al mismo tiempo, están muy conectadas e interrelacionadas entre sí.

Dentro del Ejército hay varios ejércitos. Cuando llegan los islámicos al poder en 1979, heredan la estructura militar del Sha, tienen que desmantelarla porque no se fían y entran en guerra con Iraq. Esa especie de improvisación a la hora de crear nuevos cuadros militares de los que fiarse hizo que se crearan varios cuerpos paralelos como los basiyi, los hezbolahi o los pasdarán. Pero, a pesar de las grandes purgas y limpiezas que se hicieron dentro del Ejército, éste nunca llegó a desmantelarse del todo. Es decir, todos estos grupos conviven juntos.

Recientemente, pudimos hablar con un iraní exiliado que, después de 15 años, volvió a Irán y nos comentaba que una de las cosas que más le sorprendió es la cantidad de coches de lujo que pudo ver por las calles de Teherán. ¿Es el Irán que conocemos el verdadero?
Irán es una sociedad completamente contradictoria en la que hay mucha riqueza. No olvidemos que los ingresos provenientes de la industria del petróleo son descomunales. Como en todas las dictaduras, hay una gran diferencia entre pobres y ricos, por eso ganó las elecciones Mahmoud Ahmadineyad en 2005. El actual presidente prometió erradicar la corrupción y acabar con las diferencias sociales, algo que, evidentemente, no ha conseguido.

Ahora bien, no hay que pasar por alto que la vivienda de lujo en Teherán cuesta lo mismo que una en París, Londres o Nueva York. Podemos decir que existen dos 'Iranes': el de puertas para dentro y el de puertas para fuera. La gente vive en el siglo XXI, cuenta con satélites, televisión, Internet, casas muy lujosas, etc. Pero todo eso convive con una especie de régimen medieval. Irán es una gran dicotomía entre lo que se ve y lo que realmente es.

El jardín del fin. Un viaje por el Irán de ayer y hoy.
Por Ángela Rodicio
Editorial Debate
431 páginas
20,80 euros
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