Crítica de ópera
Miércoles 08 de junio de 2011
La prestigiosa soprano británica está en Madrid para participar en dos recitales los días 9 y 11 de junio, este último en una versión más corta para el público infantil, organizados por el Teatro Real dentro del ciclo Grandes Cantantes, con un repertorio dedicado íntegramente a los pasajes más populares de las operetas de Jacques Offenbach.
Junto a ella estará el tenor Jean-Paul Fouchécot y, al frente de la Orquesta de la Orquesta Titular del Teatro Real, Orquesta Sinfónica de Madrid, el francés Sylvain Cambreling. Ellos serán los compañeros de Felicity Lott en este viaje por el universo de las óperas y las operetas del compositor alemán Jacques Offenbach, cuya música es para la soprano inglesa “muy inteligente y escrita con mucho cuidado”, a pesar de que algunos hayan venido considerándola demasiado ligera. Y es que, como confesaba ayer la artista, ella se siente “muy feliz y contenta” siempre que tiene la oportunidad de interpretar las obras del autor de “Los Cuentos de Hoffmann”, igual que cree que hace también con el público que la escucha, al que además conmueve profundamente.
La Obertura de “La Vie Parisienne” será la encargada de abrir el concierto, durante cuya primera parte se podrán escuchar piezas de “La Fille du Tambour Major”, de “La Belle Hélène”, así como el Ballet de los copos de nieve de la obra “Le Vojage Dans la Lune”. Otra obertura, la perteneciente a “La Grande Duchesse de Gerolstein”, iniciará la segunda parte de la velada, con piezas de “Orphée aux Enfers” y de “La Périchole”. Todas ellas magníficas muestras de la opereta europea que tanto éxito le dio a su autor no sólo en el París al que llegó en 1833 desde su Colonia natal, sino en toda Europa, incluida España. Mejor dicho, en todo el mundo. Con sus partituras más clásicas y también con sus ingeniosas composiciones que reflejaban el estado de ánimo anárquico y ruidoso del París del Barón Haussman.
Desde el teatro que él mismo fundó en 1855, el “Bouffes Parisiens”, en el que llevaba sus obras a escena, Offenbach se convirtió en un imprescindible y creativo cronista de la época. Sus obras cargadas de humor inteligente y clara irreverencia conquistaron al público. Incluido el de Madrid, donde se estrenaron unas cincuenta obras suyas traducidas al castellano y con la denominación de zarzuelas, y donde el compositor llegó a dirigir “Los brigantes” en el Teatro de la Zarzuela y fue nombrado comendador de la Orden de Carlos III. Con los recitales de esta semana en el Real, Offenbach vuelve, aunque sólo sea durante dos tardes, a ser protagonista de la música en la capital. Con permiso de Felicity Lott.
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