Sociedad

La meditación mejora la calidad de vida de las personas con dolor crónico

isabel heraso, especialista en dolor

Sábado 11 de junio de 2011
La directora de la Unidad de Dolor de la Clínica San Francisco de Asís de Madrid, Isabel Heraso, afirma que "la meditación permite recobrar la salud, que es lo mismo que curar". Por este motivo ha presentado su 'Método fácil para aprender a meditar', una guía que enseña a los pacientes a practicar esta terapia de forma correcta y "mejorar la calidad de vida de las personas con ansiedad, dolor crónico y estrés".

“Las personas que meditan tienen otra forma de traducir la realidad que les rodea, se estresan menos, no tienen depresiones y las enfermedades llamadas psicosomáticas, que son muchas, les afectan menos”. Así lo afirma la directora de la Unidad de Dolor de la Clínica San Francisco de Asís de Madrid, Isabel Heraso, que añade que “si quiere dejar de tomar ansiolíticos o antidepresivos, si quiere sentirse bien, aprenda a meditar”.

Heraso, que también es la presidenta de la Fundación Internacional de Dolor (FID), acaba de presentar en Madrid su 'Método fácil para aprender a meditar y recobrar la salud', una guía para enseñar a los pacientes a practicar esta terapia de forma correcta y “mejorar la calidad de vida de las personas con ansiedad, dolor crónico y estrés”.

PIE DE FOTO
No en vano, según demuestran los últimos estudios realizados en 136 pacientes que sufrían dolor y que han sido publicados recientemente en la prestigiosa guía científica Pubmed, la práctica diaria de la meditación puede llegar a reducir hasta un 44 por ciento la escala de ansiedad y hasta un 34 por ciento la depresión. Además, todos los pacientes redujeron su percepción de dolor y aumentaron su bienestar tras practicar meditación durante 8 semanas, 20 minutos al día.

De esta forma, esta experta en dolor señala que la meditación puede mejorar el estado funcional y el bienestar y reducir los síntomas físicos y los trastornos psicológicos en una población heterogénea, ya que, transcurrido un año, estos pacientes experimentaron mejoras cuantificables en su percepción del dolor.

Isabel Heraso afirma que las situaciones de ansiedad alteran la armonía en nuestras funciones vitales, generando primero el mal funcionamiento del organismo (malas digestiones, estreñimientos, contracturas musculares, taquicardias, hipertensión, alteraciones hormonales, sistema inmunológico…) y auténticas enfermedades después (úlceras, hernias, colon irritable, problemas de cervicales o lumbares, infartos, tiroides o artrosis).

Pero añade, “el tratamiento sintomático de las enfermedades corre a cargo del médico, pero esto no cura, sólo mejora. La curación depende de cada uno de nosotros”. Por este motivo, insiste, recomienda la meditación, porque “una persona que medita no necesita ansiolíticos porque la traducción de su realidad no es angustiosa ni estresante”.

PIE DE FOTO
En este sentido, esta especialista explica que “un médico normal te quita la enfermedad, que es la punta del iceberg, pero si tú por dentro no estás sano, el iceberg flota y vuelves a enfermar. La meditación va desde dentro”. Por este motivo, la presidenta de la FID recomienda practicar técnicas adecuadas de meditación antes de tomar fármacos, ya que “la mente puede crear las sustancias necesarias para relajar el nivel de conciencia y eliminar niveles dañinos de cortisol en sangre”.

Apunta que "las pastillas tratan solo los síntomas, pero la meditación te enseña a verte desde el papel del observador". Para ello, Heraso recomienda a sus pacientes como técnica de refuerzo que se pongan pequeños 'post it' (papeles adhesivos para notas) en sitios visibles (baño, coche, mesa de trabajo…) que les recuerden que" tienen que mirarse desde fuera y autoevaluarse por escrito".

Así veremos dónde estamos y podremos detectar qué situaciones nos han provocado determinadas enfermedades y sufrimiento emocional. Solo así, podremos salir de ellas", concluye Isabel Heraso.

TEMAS RELACIONADOS: