Gente y tendencias

Gisele Bündchen: "Supongo que resulto rentable"

LA MODELO MEJOR PAGADA

Lunes 31 de marzo de 2008
¿Ese interés por su físico le molesta?
...Ya no. Me divierten estas situaciones. Una llega a acostumbrarse a ser objeto de deseo pero, aún así, no es algo que encuentre natural. Hay veces que me sigue cohibiendo, aunque pueda parecer extraño en una persona que se dedica a exhibir su cuerpo en las pasarelas.

¿Cuándo se encendió el deseo de “jugar a ser artista”?
Claro, lo que se dice claro, no lo tuve hasta que me vi inmersa en este mundo. Lo que sí me gustó siempre fue disfrazarme, coquetear delante de un espejo, bailar... y, en una palabra, divertirme. Yo creo que lo da mi país. Allí la gente es alegre, lleva el ritmo en el cuerpo.

Y allí las mujeres también tienen las medidas perfectas, ésas que le han hecho una supermodelo.
¿Sabes una cosa? Nunca me he considerado una supermodelo porque, entre otras cosas, pienso que es una palabra estúpida. Lo de “super” le va bien a los héroes, a los que hacen cosas extraordinarias por los demás... pero no para mí, que sólo me limito a lucir lo que otros hacen para que estemos favorecidas.

Pues lo debe hacer muy bien, porque cobrar 10.000 euros por hora de trabajo es algo que sólo consiguen pocos privilegiados como usted.
Supongo que resulto rentable. Yo no impongo mi caché, es el propio mercado el que marca esas cantidades. Cuando estoy encima de la pasarela o posando para un reportaje no pienso que al terminar me espera una cuenta corriente bien saneada. Me gusta mi trabajo, es como jugar a vestirme con elegancia, como si interpretara un personaje. Disfruto trabajando en esto, porque me permite conocer mundo y, por supuesto, vivir holgadamente y de la forma que quiero.

Ahora veo que está más tranquila, pero hace años podría decirse que llegó a estar obsesionada con el trabajo.
Sí. Desde los 14 todo era trabajar. Me levantaba a las seis de la mañana, iba de avión en avión, sin tiempo para mí misma. Era adicta al trabajo… Pero empecé a preguntarme dónde me llevaba todo eso. Debía demostrar muchas cosas. Ahora tengo tiempo para descubrir quién soy realmente y qué es lo que más me preocupa. Estoy más tranquila.

Su posición actual y el ser la modelo mejor pagada del mundo le ha permitido además hacer inversiones. Tiene fama de rentabilizar bien sus ganancias…
Procuro hacerlo, sí es verdad. La moda es una profesión liberal que tiene una duración incierta. No quiero decir que se acabe de la noche a la mañana, pero es bueno pensar que no dura para siempre, que la belleza se va pasando, que la naturaleza hace sus estragos en el cuerpo (risas)… y que hay que cubrirse las espaldas para el futuro. De momento, yo invierto en moda, que es el mundo que conozco bien, pero no descarto ampliar mis miras comerciales hacia otros campos más distintos.

Dicen que su colección de sandalias se está vendiendo como rosquillas.
La he bautizado como “Ipanema Gisele Bündchen”, pero tengo que decirte que yo no las diseño. Eso es tarea de los que saben hacerlo, por eso lo dejo en manos de gente como Tom Ford o John Galliano. Lo que hago es reunirme con ellos después y opinar sobre los tacones o las formas, pero los diseños son obra suya. Desde el primer día me he entendido perfectamente con ellos, ha habido buena sintonía y ya tengo cantidad de ideas para la próxima colección.

Usted es una mujer solidaria, ya que el cinco por ciento de sus ingresos los dona a obras benéficas. Además, parte de los beneficios de su colección de sandalias se destinan a distintas causas. En esta ocasión, a una organización ecologista para la protección del Amazonas. ¿Cuéntenos el proyecto?
Hay tantas cosas que deberían preocuparnos… Se extinguen especies, el calentamiento global es una locura, hay niños que mueren de hambre en todo el mundo, no sólo en África. Pero, si vas a hablar de algo, tienes que entender de ello.

¿Cómo es la Gisele empresaria?
Arriesgada, valiente, llena de ideas, osada… Creo que le saco partido a la moda porque no todo es posar y desfilar. Lo que yo intento es probar de todo… ¡hasta lo he hecho en el cine! Quiero descubrir todas mis posibilidades.

¿Encuentra en el cine un aliciente distinto al de la moda?
En el cine estoy empezando, aún lo estoy descubriendo. Yo crecí en la moda y eso me permitió aprender varias lenguas, conocer a gente muy interesante y recorrer lugares estupendos. Aún así no sé si la moda es mi vida. De momento es mi trabajo. Cuando lo termino me voy a casa y vivo, de verdad, la vida que quiero llevar.

¿Es más duro ser actriz?
Sin duda alguna. Es mucho más fácil trabajar de modelo. El actor debe de meter en su cuerpo y en su personalidad a otro personaje que nada tiene que ver con él. Mi preocupación, cuando interpreto, es no parecer exagerada, ficticia, falsa…

¿Qué le dice a los que ven en usted “al animal más bello del mundo”?
¿La más bella? Me parece una exageración. En esta vida lo importante es disfrutar de salud y vivir con alegría. La belleza es algo subjetivo. No me planteo si soy sexy, pienso que es más una actitud y en cómo te ven los demás. Si estás bien contigo misma y te sientes segura puedes resultar sexy para otros. Ya hemos hablado de mi teoría acerca del paso del tiempo. También existe el factor suerte y yo le he tenido. Creo que cogí el tren en la estación apropiada y en la parada oportuna.

¿Le ayuda hacer algún tipo de dieta?
Disfruto comiendo, me gusta la comida española y el jamón. Como de todo. Cuando estoy en Brasil de vacaciones voy a un pueblo pequeño al sur, pruebo “freiutura” y toda la comida típica, hasta patatas fritas.

Aunque también hay que recordar que usted cuenta con algunos detractores. Los católicos de su país protestaron cuando habló de métodos anticonceptivos y dijo que “¿cómo es posible que se pretenda que la gente no use condones ni aborte”. ¿Qué piensa al respecto?
Cuando pienso algo, suelo decirlo. Hay muchas enfermedades de transmisión sexual y no voy a decirle a la gente: “No debes usar anticonceptivos”. Yo los utilizo. Soy consciente de mi responsabilidad, pero mis opiniones son sólo cosa mía. No hay ningún motivo por el que yo vaya a tener más razón que otras personas.

¿Qué ve cuando se mira al espejo?
En líneas generales me gusto, pero corregiría muchas cosas. No tanto de mi físico como de mi manera de ser, porque el espejo también detecta el interior. La cosa más insignificante del mundo puede llegar a sacarme de mis casillas. Soy puntillosa, maniática del órden, obsesiva, incluso, pero todas esas cosas han hecho posible que mi vida tenga sentido y esté enderezada. Soy muy protectora y tiendo a convertirme en una madraza con todos los que tengo a mi alrededor. Y aún así con todo eso me gusto y estoy contenta conmigo misma.

Si echamos un vistazo a la actualidad, hace pocos días saltaba la polémica en EE UU porque muchos han pensado que es racista su foto en la portada de la versión americana de “Vogue” con el jugador de baloncesto de la NBA LeBron James. ¿Cree que Lebrón parece King Kong y usted un ángel como se ha dicho?
No entiendo esta polémica, la foto es fantástica. Lebron es muy simpático y es un excelente trabajo de Annie Lobovitz para una portada muy original.

Además, supongo que sabrá que su retrato desnuda, junto a otras fotos de Kate Moss y Carla Bruni, se va a subastar por la casa Christie´s de Nueva York. ¿Qué le parece esta idea?
Creo que está bien. Es una buena idea que tiene ya el éxito asegurado.

En este momento mantiene una relación estable con el jugador de fútbol americano, Tom Brady. ¿Piensa que acabará en boda?
¿Por qué todo el mundo se empeña en casarme? Estoy bien como estoy, ¿no te parece? Es un momento fenomenal de mi vida y quiero disfrutarlo.

Supongo, que al igual que disfruta de los países que visita. Por cierto, ¿qué le parece España?
Me gusta porque es un país latino y cálido. También su arquitectura y el cine, en especial las películas de Almodóvar, son fantásticas y es un genio. Igualmente me encanta Penélope Cruz como actriz.

Además, en nuestro país lo tiene fácil, porque sabe hablar español.
Soy un poco desastre en este aspecto, pero me entiendo con todo el mundo como ves. No lo he estudiado, simplemente hablando con la gente, aunque tengo que confesar que no lo hablo bien, al igual que me pasa con el italiano.