Opinión

Esplendor en la encuesta

Mayte Ortega Gallego | Lunes 13 de junio de 2011
En los meses previos a las elecciones del 22 mayo 2011, bromeaba con algunos amigos acerca de la idea de crear un partido político. Se denominaría “PCH”, siglas del Partido Chorizo y en nuestro programa expondríamos nuestro verdadero objetivo: robar todo lo posible, colocar a cuantos más amigos mejor, hacer del cohecho una práctica cotidiana y aderezarla con prevaricación. Es lo que vamos a hacer, así que nadie se llame a engaño, lo advertimos y lo cumplimos. Nos saltamos la época del cortejo, prometiendo hacer deporte. No es verdad. No voy a hacerlo.

No conseguimos los avales, ni siquiera el apoyo de empresas del sector charcutero, potencialmente interesadas en relacionar su marca con nuestro programa. La sinceridad no es marketiniana. Bromas aparte, no me interesa conformar un partido político ni creo que estas formaciones se encuentren en su mayor momento de esplendor en la encuesta. En cuanto se salen del guión de la rueda de prensa, en cuanto han de hablar sobre algo inesperado y no amañado, suelen patinar. Y me refiero a ejemplos como éste: un posible candidato sevillano a las primarias del PSOE ha declarado que se suma incondicionalmente a todas las propuestas esgrimidas por el movimiento 15-M y que trabajará por que se eleven al Parlamento. Preguntado un representante del citado movimiento, declara lo siguiente: “agradecemos su apoyo pero este señor no se ha leído nada de lo que pedimos porque apenas hay propuestas nuevas. Lo que estamos exigiendo es que se aplique la ley que ya existe para evitar los problemas que venimos denunciando”

Uno de los gritos más encendidos en estos días denuncia las prebendas de las que gozan los políticos durante y después de su desempeño público. Hoy se ha publicado en varios medios la noticia sobre sueldos y condiciones de “jubilación” de presidentes autonómicos. Hay comunidades que agradecen más y mejor los servicios prestados, así Extremadura, Cataluña y País Vasco hacen que la trilogía coche, oficina y secretaria no les falte. Sin hablar de la asignación mensual que perciben, variable entre 50%-80% de su antiguo sueldo.

Ante esto, uno tiene el impulso infantil y tonto de decir: “pues que vuelvan a su antiguo trabajo”. ¿Qué trabajo? La mayor parte de ellos hizo la comunión, la confirmación y la pedida en el partido. No conocen otro empleador, tan generoso, y tan reconocedor de su poca formación y mucha entrega. Y con todos estos datos, aún se sorprenden de que la sociedad, a través del CIS, cada vez los valore peor y los considere problemáticos. Lo dicho, quedan atrás los días de esplendor en la encuesta.

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