contra el terrorismo y las dictaduras
Miércoles 15 de junio de 2011
Las organizaciones políticas islamistas de los países del Magreb preparan un encuentro para coordinar posiciones, intercambiar experiencias y formar un frente común para combatir el terrorismo de Al Qaeda por una parte, y los residuos de las dictaduras existentes en la región por otra.
Rached Ghanuchi, el carismático líder del movimiento islamista tunecino En Nahda, lo ha confirmado en Túnez. En un encuentro con periodistas magrebíes, Ghanuchi ha desvelado que existen ya contactos muy avanzados entre los diferentes movimientos islamistas del Magreb para reunirse en cónclave.
Las revueltas árabes y en particular la caída de los generales dictadores tunecino y egipcio, Zine Ben Ali y Hosni Mubarak, ha hecho emerger al primer plano de la actualidad a los grupos islamistas hasta ahora clandestinos, ilegales o marginados por los regímenes norteafricanos.
Los dos movimientos que lideran la coordinación islamista son En Nahda de Túnez y los Hermanos Musulmanes de Egipto. Ambos han hecho irrupción en la escena política y se preparan para obtener importantes resultados electorales. Si el primero espera sacar no menos de un quinto de los representantes en las Elecciones de octubre para formar la Asamblea Constituyente tunecina, al segundo se le atribuye un éxito electoral del orden del 30% en las Elecciones legislativas de septiembre a las que se presentará.
Los otros movimientos islamistas magrebíes quieren acercar sus posiciones y programas políticos a los ya iniciados en Túnez y en Egipto. Ghanuchi pretende incluir en la convocatoria a los marroquíes Justicia y Espiritualidad, que lidera el jeque Abdesslam Yassin, ilegal pero tolerado, y al partido de la Justicia y el Desarrollo (PJD) que cuenta con una fuerte presencia en el Parlamento de Rabat así como al Movimiento de la Unidad y Reforma. También cuentan con invitar a los argelinos de los diferentes grupos islamistas políticos, como Rachad (asociación formada por veteranos del disuelto Frente Islámico de Salvación, FIS), al partido Hamas de Abudjerra Soltani, al partido Enahda de Fateh Rabia , al Islah de Djamel Benabdeslam, y algunas personalidades importantes del islamismo argelino como el imam Ali Belhaj. No esta excluido también que en el encuentro participen representantes del islamismo libio, con los que Rached Ghanuchi ha mantenido estrechas relaciones en Londres. El objetivo perseguido, según el líder islamista tunecino, es el de preparar una estrategia común para hacer frente al proceso de transformaciones que conoce la región de África del Norte.
Al mismo tiempo, los movimientos políticos islamistas quieren desvincularse del yihadismo terrorista. La persistencia de la guerra civil en Libia y la inestabilidad creciente creada por la intervención militar occidental en contra del régimen de Muamar Ghadafi, están teniendo repercusiones en todo el Magreb. El Sahara/Sahel se puede convertir en el santuario de diferentes grupos yihadistas terroristas que se están procurando armas de diferentes calibres en los arsenales libios.
El consejero de Barack Obama para asuntos políticos y militares Mark Adams ha hecho una visita a Argel esta semana. Según un comunicado de la embajada americana en la capital argelina, la presencia de Adams obedece al reforzamiento de “la cooperación entre Washington y Argel en materia de seguridad y de lucha antiterrorista”. Razones no faltan. “Se han podido detectar importantes stocks de armas en manos de Al Qaeda del Magreb Islámico (AQMI)”, ha revelado estos días el profesor Mohand Berkouk, director del Centro de Investigación Estratégica y de Seguridad de Argel.
No ha sido esta la única visita de personalidades oficiales norteamericanas a Argel en los últimos tiempos. Lo han hecho también John Brennan, consejero principal de Obama en seguridad interior y lucha antiterrorista, Daniel Benjamin, coordinador de la luchas antiterrorista en el Departamento de Estado, y el general Carter Ham comandante del AFRICOM, el despliegue militar norteamericano con base en Alemania y encargado de operar en el continente africano.
Los movimientos islamistas magrebíes están preocupados por la frecuencia de las visitas norteamericanas en la región. En primer lugar por lo que supone de reconocimiento del papel crucial que juega el régimen de Argel en la estrategia antiterrorista, lo que le blinda ante los requerimientos que emanan de la sociedad para avanzar en el proceso de democratización. Pero también porque todo deja indicar que Estados Unidos han decidido centrar su atención en la situación en el Sahara/Sahel, lo que fragiliza la lucha de los movimientos políticos en el Magreb por una transición democrática. A mayor presencia militar, dicen, menor posibilidades de erradicar la corrupción y los dictadores.
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