Los Lunes de El Imparcial

Arthur C. Danto: Andy Warhol

Reseña

Viernes 17 de junio de 2011
Arthur C. Danto: Andy Warhol. Traducción de Marta Pino Moreno. Paidós. Madrid, 2011. 176 páginas. 18 €


“¿Qué diferencia hay entre dos cosas exactamente iguales, una de las cuales es arte y la otra no?” Arthur Coleman Danto, filósofo y crítico de arte, plantea la pregunta que provocó la obra de Andy Warhol, y el modo en que este artista invalidó definitivamente todo el canon de la estética filosófica habido hasta entonces.

Warhol quería crear un arte del que la gente común hablara sin necesidad de haberlo visto. Coca-colas, cajas Brillo, latas de sopa Campbell’s, Marilyn Monroe o Elvis, eran imágenes de la cultura popular americana, iconos fácilmente reconocibles por cualquier persona, que nada tenían que ver con la complejidad del expresionismo abstracto que reinaba durante el nacimiento del pop-art. A pesar su apariencia superficial, este arte tenía, unas veces, trasfondo político y, otras, religioso. Los críticos en Europa, principalmente los de izquierdas, consideraban que satirizaba la cultura capitalista; sin embargo, el arte de Warhol era patriótico y laudatorio. Le interesaba sobremanera lo cotidiano y los objetos, las obsesiones y preocupaciones de la conciencia común como los anuncios de remedios contra la calvicie, el sobrepeso u otros defectos físicos que se asemejan a las religiones basadas en el “sufrimiento y en su alivio radical”. Estos anuncios que se presentaron en gran formato en el escaparate de Bonwit Teller en 1961, marcaron un antes y un después en su obra.

Mucha de su inspiración la recibía de los personajes excéntricos que vivían o pasaban por el “decorado” de la Silver Factory. Artistas, gente guapa pero también perdida, drogas, sexo, fama, estilo, música y cine underground; todo junto a la producción repetitiva, casi industrial, de su arte, se aunaba entre las paredes de este singular espacio. Valerie Solanas, una mujer culta, y loca más que excéntrica, disparó a Warhol en 1967, quien estuvo al borde de la muerte y cuyo atentado consiguió que aumentara sus precios y su reputación. Después de este suceso y de la demolición de la Silver Factory, Warhol comenzó una nueva etapa con Andy Warhol Enterprises, convirtiéndose en artista empresario. Sin embargo, su proyecto artístico no varió significativamente, pudiéndose agrupar en dos direcciones: el nivel de los “miedos y agonías” (siniestros, suicidios, ejecuciones, complejos y preocupaciones) y el nivel de las bellezas la fama y “glamour” (Marilyn, Liz Taylor, Elvis o Jesús, entre otros).

Warhol revolucionó el arte, expandió sus límites y se convirtió en un icono de la cultura americana: en una obra de arte más. Él era la exposición.

Por Sonsoles Vidal Bello