Opinión

¿Por qué ha cambiado Mohamed VI la Constitución?

Sábado 18 de junio de 2011
Hay quien lo considera una perogrullada. “El rey de Marruecos se ha visto obligado a introducir algo más de democracia en el régimen absolutista obligado por los manifestantes de la primavera árabe que ocupan las plazas del Reino desde el 20 de febrero”, dicen. Nada más lejos de la realidad. Las razones son otras.

Como nota previa hay que recordar que los monarcas alauitas nunca han cedido a la presión popular. Desde Mulay Ismail que reinó 55 años (1672-1727), hasta Hassan II (1961-1999), su praxis ha sido la misma: primero sofocar las rebeliones, después introducir cambios si es necesario y conveniente. Mohamed VI ha seguido el mismo procedimiento.

Entonces, ¿cuáles son las causas? La primera corregir un error de evaluación cometido por el monarca. En sus primeros años de reinado Mohamed VI sobrevaloró su popularidad, lo que le condujo a colocarse en primer plano: presidía lo mismo el Gobierno, que las numerosas fundaciones benéficas, que inauguraba obras públicas o visitaba escuelas y hospitales. Se convirtió en el viajero número “Uno” del país. Tan es así, que la gente no sabía quién gobernaba. El Rey era todo. Pero llegaron las vacas flacas, los tiempos de crisis, y recibió las primeras acusaciones. A lo largo de 2009 y 2010 Mohamed VI fue objeto de críticas muy severas por su improvisación en la gestión y su permisividad de la corrupción en su entorno. Había llegado el momento de pasar a un segundo plano y escudarse con algunos “fusibles” susceptibles de recibir las iras populares.

La segunda razón estriba en la inquietud que había suscitado su reinado en los dos aliados principales de Marruecos. Para Paris y Washington la estabilidad del reino alauita es crucial, y el Rey es irremplazable. Francia, Estados Unidos y las monarquías del Golfo, no confían ni en los militares ni en los islamistas. La permanencia del régimen está ligada a la democracia. Es la lección que las grandes potencias han sacado de Túnez, Egipto y lo que ha seguido. Así se lo han dicho a Mohamed VI, y éste ha resuelto abrir una ventana para que entre el sol. No es todo lo necesario, pero es un paso.

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