Economía

Plan de Industria para el “capitalismo salvaje mundial”

Crónica económica

Miércoles 22 de junio de 2011
El Ministerio de Industria ha preparado un plan para favorecer el teletrabajo, o trabajo desde el hogar. Para ello tira de ideología y critica el "paternalismo" del Estado y del "capitalismo salvaje".

Nadie diga que el departamento de Miguel Sebastián no tiene desparpajo ideológico. Ha presentado un plan para favorecer el teletrabajo, o el trabajo desde el hogar. Y para ello recurre a la crítica del “paternalismo” del Estado y del “capitalismo salvaje”.

Así, el secretario de Estado de Telecomunicaciones, que tenemos uno y se llama Juan Junquera, ha declarado que “Vivimos una revolución industrial mundial y hay que decir a la gente que espabile. El Estado no puede ser paternalista, no puede ayudar a todos”. Desde luego. No hay mejor juez de los intereses propios que cada uno de nosotros.

Por eso, más allá de lo que pueda hacer el Estado, es necesario tener un trabajo más flexible y permitir que entre “la oficina en casa”. Es fundamental si queremos que “no nos barran” otras economías con costes laborales más baratos. Y nos propone una disonancia cognitiva: “Pensamos que el trabajo no es lo que hacemos, es el sitio al que vamos, se trata de disociarlo”, pues “hay empresas que no se dan cuenta de que se pueden hacer las cosas de forma diferente”. Tienen que recurrir al plan del teletrabajo para que las empresas compitan en un “capitalismo salvaje mundial”.

Ese capitalismo, esa sociedad libre, tiene sus normas. Echa abajo alguna de las construcciones más grandiosas de la política. Y ¿Qué dinero emerge cuando todo se viene abajo? El dinero de verdad, es decir, el oro. Por eso, “en un esfuerzo por protegerse del colapso de sus bancos y del gobierno, los griegos se han lanzado al único dinero en el que los gobiernos no pueden manosear: el oro”. Resumiéndolo todo a la mínima expresión, el metal se convirtió, tras una competencia de siglos con otras monedas, en el dinero universalmente aceptado, junto con la plata. Luego se emitían certificados por una cantidad de oro depositado. Luego circularon éstos en lugar del metal, pues era más conveniente. Luego los bancos empezaron a emitir más certificados, más billetes, que el oro depositado. Con el patrón oro había cierto límite a esa inflación pero una vez roto el patrón oro el camino a la inflación se aceleró hasta niveles históricamente desconocidos.

El euro es una moneda que nació sin oro. Pero el desastre actual ha llevado al “padre del euro”, al premio Nobel de Economía Robert Mundell a proponer que el oro sea la base de la moneda europea. No propone exactamente un patrón oro, pero sí una vuelta a Bretton Woods. “La gran ventaja era que el oro no es el pasivo de nadie y que no se puede imprimir. De modo que tiene una fortaleza y una solidez en la que todo el mundo puede confiar”.

Y todavía hay más opciones. El historiador económico Albrecht Ritschl ha recordado en Der Spiegel que probablemente la mayor suspensión de pagos de la historia la haya protagonizado... Alemania, en sus reparaciones tras la II Guerra Mundial. “La recuperación de Alemania sólo fue posible por la renuncia a hacer frente a los pagos de la enorme deuda y parar las reparaciones a las víctimas de la II Guerra Mundial”. Bueno, eso y la política de Erhard de liberalización económica, contra lo que John Kenneth Gailbraith y el resto de economistas estadounidenses le aconsejaban. Viendo el gráfico de The Economist, parece que suspender pagos... paga.

Pero no podemos limitarnos a dar malas noticias. Este martes recogimos que Portugal está luchando eficazmente contra el déficit. Este miércoles damos cuenta de un informe de la OCDE que muestra que Islandia, el país que como ningún otro ha encarnado la gran crisis de comienzos de siglo, se ha recuperado en gran medida.

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