Economía

La UE, de los nervios y el Gobierno, a por uvas

cosas veredes

Jueves 23 de junio de 2011
Tras muchos cálculos, reuniones y promesas inclumplidas, los países de la UE están a punto de tirarse los trastos a la cabeza unos a otros. ¿El detonante? Grecia.

Mientras el euro tiembla, Grecia trata de salvar los muebles, algunos, como Reino Unido, se niegan a arrimar el hombro y otros, como el FMI o Bruselas, se temen lo peor, nosotros seguimos sin despeinarnos porque nuestra ministra de Economía, desafiando las opiniones del resto del planeta, ha asegurado este lunes que lo del riesgo de contagio por lo de Grecia es una tontería. ¿Y por qué está tan segura? Porque cuenta con un brillante argumento que no tiene desperdicio: que “los mercados distinguen entre Grecia y España”. ¡Toma ya!. Y los analistas haciendo cuentas, toda Europa pendiente de su furgón de cola (que, nos guste o no, nos incluye) y nosotros, una vez más, a por uvas. Como cuando negábamos una crisis que otros llevaban años tratando de atajar.

Bruselas lo ha explicado este lunes por enésima vez. Medidas. Hay que tomar decisiones drásticas que no gustarán a todos pero que nos permitirán conservar el barco (y a nosotros con él). Y la reprimenda iba dirigida a Grecia pero también a España (tome nota, Sra. Salgado), al quejarse el comisario europeo de Economía, Olli Rehn, también este lunes, del "cansancio de las reformas en Atenas o en Madrid", -así de explícito ha sido-, e insistir en que los cambios de política son la única vía para salir de la crisis.

Pues los mercados distinguirán de maravilla pero la UE nos sigue mirando con una mezcla de pavor y prevención como para preocuparse. Y, total, como a perro flaco todo se le vuelven pulgas y nuestra capacidad de influencia y poderío económico en estos momentos es equiparable a la temperatura de la Base Antártica Española, pues si de paso nos pisan unos cuantos juanetes... qué mas da. Como no estamos en condiciones de quejarnos, guerra sucia a nuestro sector hortofrutícola con una bacteria misteriosa que resulta que era alemana de nacimiento y crianza. Y cuando alguien tiene que pagar los platos rotos, como somos amigos (pringados, deberíamos empezar a asumir), pues pagamos a medias y aquí no ha pasado nada.

Y el del E.coli es el ejemplo que más bombo ha tenido pero no es el único. Tras esta cortina de humo, se han pasado por alto otros desagravios como el que afecta al sector del transporte por carretera, cuyas tasas han subido un 30 por ciento a la hora de atravesar países vecinos. Y si las exportaciones eran uno de nuestros puntos de apoyo, con dicha medida (votada, como no podía ser menos, por Francia, Alemania e Italia, países de paso desde España y Portugal), ahora veremos cerrar empresas de transportes y mermar nuestros ingresos por las ventas más allá de nuestras fronteras.

Eso sí, con una sonrisa en los labios porque la UE también distingue perfectamente entre Grecia y España. Y tanto… Nosotros aún estamos de pie y no arrodillados pidiendo ayuda. Aunque, a este paso, entre estocadas varias, ultrajes, robos y un gobierno del absurdo que parece vivir en una realidad paralela con unas cifras mucho más optimistas que las del resto, pronto los titulares ya no hablarán de Grecia sino de nosotros. ¿Podría alguien explicárselo a Salgado?

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