Opinión

22-M: ¿Vuelco electoral o cambio limitado del PP? (II)

Lourdes López Nieto | Jueves 23 de junio de 2011
Antes de continuar el análisis sobre los apoyos electorales del PP en los pasados comicios, quiero hacer una reflexión sobre el “adanismo” que nos invade. Conviene recordar que la historia política española en los dos últimos siglos, está repleta de actos y ataques a la democracia y al Estado de derecho. El penúltimo se produjo durante el trigésimo cuarto aniversario de las elecciones constituyentes con un inequívoco carácter totalitario. Estuvo precedido desde hace un mes y en este caso desprovisto del disfraz festivo, de actos de desobediencia civil a los que el gobierno ha aplicado de forma “singular” el estado de derecho. Sin embargo, la voluntad mayoritaria del pueblo español ha optado por el sistema político representativo desde hace más de tres décadas.

De hecho, el comportamiento electoral en los comicios del pasado 22 de mayo es similar al que se ha producido en los ocho procesos anteriores de ámbito subnacional: aumenta la abstención y el voto a los partidos minoritarios. Ambos rasgos son típicos en este tipo de comicios en los demás países europeos y son diferentes a los que se manifiestan en elecciones generales. Sin embargo, desde que disminuyó la distancia entre el PSOE y el PP en 1996, por la alta competitividad entre ambos partidos, el voto a las formaciones menores también se redujo en todos los procesos electorales. Esta tendencia se ha roto en las pasadas elecciones, ya que la pérdida de votos del PSOE ha ido acompañada de un incremento de apoyo a opciones minoritarias. La suma de las citadas formaciones ha sido un 34,5%, similar al que obtuvieran en las municipales de 1995.

Cuando estos días se proponen reformas del sistema electoral, es menester recordar que la proporcionalidad pura se produce cuando el porcentaje de votos y escaños es igual a cero para todos los partidos. Esta situación casi nunca se produce, ni cuando hay distrito único (comicios al parlamento europeo) y en menor medida cuando los distritos son pequeños. En este caso, los 550.000 nuevos votos (37,5%) obtenidos por el PP se han traducido en 3.151 nuevos concejales (38,7%), lo que significa que el sistema electoral solo “ha primado” a los populares con un 1,2% de electos. Por el contrario el PSOE, que ha perdido un millón y medio de votos (27,8%) y 2.262 concejales, se ha visto “primado” por el sistema electoral en 4%, ya que dichos concejales significan el 31,8% de los electos. Dicho de otra forma, el sistema electoral ha beneficiado bastante más al segundo partido.

Al retomar la pregunta del encabezamiento de este artículo en las elecciones autonómicas, se refuerza la tesis de las elecciones municipales: el voto popular tampoco ha cambiado mucho en los comicios regionales. Sin embargo, como también ocurriera en las municipales en algunas Comunidades el PP ha perdido votos, sobre todo en el Principado de Asturias, aproximadamente 130.000. Por su parte, UPN obtuvo 27.648 votos menos, que sumados a los del PP indicarían que la pérdida de ambas formaciones habría sido de cuatro mil votos. Por el contrario, los apoyos a la candidatura de Cascos, sumados a los del PP alcanzarían casi cuarenta y ocho mil votos más que en 2007. Obviamente se trata de una reflexión sobre la estabilidad del voto de centro-derecha, pese a las disfunciones debidas a la nefasta gestión de los tradicionales problemas de los personalismos, que prácticamente desaparecieron bajo el liderazgo de Aznar.

En otras tres Comunidades las pérdidas de voto del PP han sido de 65.000 en la Valenciana, 47.500 en Madrid y 11.00 en Castilla León, debido al desgaste de gobierno y quizá a otros problemas. Por el contrario en los demás comicios autonómicos el PP aumentó sus apoyos electorales, en tres casos de forma significativa: casi cien mil en Castilla la Mancha, 64.000 en Extremadura, sesenta mil en Aragón y 50.000 en Canarias. El aumento en las restantes fue desde los doce mil quinientos en Cantabria, hasta los 1.500 en La Rioja

Otro hallazgo es que los apoyos al PP han sido en ambas elecciones bastante similares, lo que significa que ha tenido un voto fiel y que la práctica totalidad de sus electores ha apoyado las candidaturas populares en ambos comicios. Sin embargo, en algunas comunidades ciertos electores han escindido su voto y así el aumento de votos del PP en las municipales ha sido superior al incremento en autonómicas (por ejemplo en Murcia, Comunidad Valenciana, La Rioja y Baleares). Sin embargo, este partido todavía no ha logrado superar tener más votos en elecciones municipales, respecto a las autonómicas, porque una parte de sus electores opta por candidaturas locales, mientras que apoya las del PP en autonómicas.

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