cumbre OTAN
Martes 01 de abril de 2008
Semanas después de la crisis que llevó a Rusia a cortar los recursos energéticos a Ucrania, una nueva polémica se cierne sobre la ex república soviética. La posible incorporación de este país a la OTAN, respaldada por Estados Unidos y contundentemente rechazada por Moscú, ha empeorado las, ya de por sí, tensas relaciones entre Rusia y Occidente.
La eventual adhesión de Ucrania a la Organización del Atlántico Norte, que supondría la ruptura de la promesa de George Bush a Gorbachov de detener la expansión de la OTAN hacia el Este, traería consigo un enfriamiento de las relaciones ruso-ucranianas y, en circunstancias extremas, llevaría a Rusia a apuntar sus misiles contra Ucrania.
Francia y Alemania lideran la posición contraria a la adhesión ucraniana en la OTAN por temor a degradar las relaciones con Rusia, ya distanciadas por los planes de EEUU de instalar un escudo antimisiles en la región. Otros países como España, Portugal, Holanda, Italia, Bélgica o Luxemburgo se muestran, del mismo modo, reticentes a que Ucrania y Georgia se sumen a Albania, Croacia y Macedonia; los tres nuevos miembros de la Organización.
La frontal oposición rusa a la incorporación de Ucrania en la OTAN está motivada por el temor de Vladimir Putin a que las potencias occidentales instalen en territorio ucraniano el escudo antimisiles -que, según está previsto, o Polonia o la República Checa albergarán- y la incierta posibilidad de que Estados Unidos y sus aliados creen bases militares en la frontera con Rusia. Sin embargo, la Constitución ucraniana es firme en este sentido al no permitir la instalación de bases militares en su territorio ni de sistemas de defensa antimisiles.
Ucrania, que teme que se hagan realidad las amenazas rusas y que, ingrese o no en la Organización, tenga lugar la crisis bilateral de la que hablan en Rusia, trata de tomar una postura conciliadora con ambas partes. Algo prácticamente imposible. En esta línea, representantes ucranianos han asegurado que no se trata de una ofensa contra Rusia y que las intenciones de incorporarse a la OTAN responden meramente a la necesidad de seguridad de la inerme Ucrania.
En 1991 Ucrania, cuyo potencial nuclear era el tercero del mundo y renunció a él, contaba con un Ejército de 1,2 millones de personas. Ahora sólo 200.000 efectivos se encargan de garantizar la seguridad ucraniana. A esto se le suman los problemas territoriales con que cuentan ya que no están definidas aún sus fronteras con Bielorrusia ni con la Federación Rusa.
Por poderosas que sean las razones con que cuenta Ucrania -y Georgia- para aspirar a ser admitidos como candidatos a incorporarse al espacio de seguridad europea, Rusia entiende la posible adhesión en la OTAN como una ofensa que deberá ser castigada de llegar a producirse. Casi dos décadas después del fin de la Guerra Fría, el enfrentamiento entre Estados Unidos y Rusia continúa determinando, en gran medida, las relaciones internacionales.
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