Motor

La crisis ya se nota con la caída en picado de las ventas de coches

ATENCIÓN A LA CRISIS DE LAS RUEDAS

Martes 01 de abril de 2008
En enero de 2004, el promedio mensual de ventas (lo que en estadística se denomina “media móvil mensual”) estaba en de 123.ooo coches al mes y venía creciendo desde Junio de 1996, en que se alcanzó el mínimo histórico de estos últimos años, con una media móvil de 69.500 coches al mes. Los sucesivos programas de achatarramiento (Renove I, Renove II y posteriormente el Plan Prever) y el crecimiento económico proporcionaron el más largo periodo de incrementos de las ventas hasta situar a nuestro país en una cifra anual de 1,5 millones de matriculaciones anuales, que es, con ligeros altibajos, el valor promedio de nuestro mercado.

Durante 2004 y 2005, el mercado crecía a ritmos de más del 10 por ciento de tasa de variación interanual (ver cuadro 1). Pero es a partir de junio de 2004 cuando el mercado comenzó a desacelarse. No a descender las ventas, sino a crecer de manera mas pausada. Es la diferencia entre “descender” y “desacelerar” que en todo análisis de evolución hay que tener presentes.

Entre septiembre de 2005 y marzo de 2006 se alcanzaron las mayores cifras de ventas m.m. de este histórico, con valores superiores a los 138.000 coches mensuales (ver cuadro 2). Pero desde entonces, la media móvil comenzó a descender sin pausas, con tasas de variación interanual que comienzan a ser ya negativas a mediados de 2006. Desde entonces, no ha parado de disminuir el número de ventas hasta llegar a este primer trimestre de 2008 verdaderamente demoledor. No hay mas que ver cómo caen la líneas de ventas y de tasa.



En estos momentos y a la espera de confirmar los datos oficiales de marzo, el mercado de automóviles está cayendo a un ritmo mensual de más del 2 por ciento en tasa de variación interanual y con una proyección a final de año de menos de 1.450.000 coches matriculados. Si nadie lo remedia, en diciembre se habrán vendido cerca de 200.000 unidades menos que en el año anterior, lo que colocará a miles de trabajadores en el paro.

El mercado del automóvil es un mercado de sensibilidades. Pocas son las personas que cambian de coche por necesidad, por lo que es muy fácil el aplazamiento de la compra y si la situación económica no es favorable, el mercado se resiente de manera anticipada e inequívoca.
Si a la situación económica turbia añadimos una política que ha reducido los incentivos de sustitución de coches viejos, un encarecimiento de combustibles y seguros y una menor disponibilidad de recursos familiares por el encarecimiento de las hipotecas, no se puede ser especialmente optimista. El Gobierno debe ser consciente de que este sector, junto con el turismo y la construcción forman las tres patas sobre las que se soportan más de la mitad de los puestos de trabajo de este país; y que dos de ellos se están tambaleando. Hace meses que los medios de comunicación no dejan de hablar de la crisis del ladrillo; ahora debemos comenzar a llamar la atención sobre la crisis de las ruedas.

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