crónica política
Jueves 30 de junio de 2011
“Llamadme Alfredo”. Hoy es P. en los carteles presentados por el PSOE en los que anuncian su proclamación el próximo día 9 como candidato del partido a la Presidencia del Gobierno en las próximas elecciones generales. Alfredo, P., no obstante, está a punto de dejar sus cargos en el Gabinete de José Luis Rodríguez. El primero, por incompatibilidad, el Ministerio del Interior, puesto que siendo candidato a las generales no podría organizar institucionalmente la campaña electoral, y menos controlar el proceso electoral del día de los comicios.
Pero no sería de extrañar, según las fuentes políticas consultadas por “El Imparcial” que P. o Alfredo anunciara próximamente su salida total del Ejecutivo, renunciando también a la vicepresidencia primera y la portavocía del Ejecutivo. Si, como todo parece indicar, las elecciones generales se adelantan a octubre o noviembre, o como si se mantienen para marzo de 2012, la posición de Rubalcaba en el Gobierno sería muy difícil. Las fuentes consultadas señalan que, aunque el sucesor de Zapatero sea un político extremadamente habilidoso, conjugar medidas de recortes económicos y sociales a los que el actual Ejecutivo está abocado sería incompatible con sus mensajes como candidato a la Presidencia. “¿Cómo haría para explicar las medidas del Gobierno y a la vez defender lo contrario en sus actos electorales? Sería cuadrar el círculo”, subrayan.
Medios socialistas señalan en este sentido que Alfredo o P. debe comenzar a lanzar ya mensajes propios para distanciarse del zapaterismo y la acción del Gobierno del que todavía forma parte e, incluso, del “felipismo del que fue buena parte activa. Quizás, en este sentido, González, que no el jefe del Ejecutivo, ha sido el primero en llevarse “una andanada” de Rubalcaba. El ex presidente del Gobierno le ha aconsejado que deje el Gobierno ya para dedicarse a su candidatura. Alfredo, sin citarle, le ha dado las gracias, pero ha pedido que “se ahorren los consejos porque en este caso sé muy bien lo que hay que hacer, cómo y cuándo lo tengo que hacer”.
Mientras, el Gobierno y el PSOE parece que estén comprando todo lo que le presentan los grupos minoritarios en el Congreso con tal de conseguir sus apoyos en los plenos que quedan hasta final de julio. Una propuesta de ERC, en la que insta a que el catalán sea lengua vehicular en la Comunidad Valenciana y en Baleares, ha salido adelante gracias a los votos de los socialistas y la oposición del PP, UPyD y Unión del Pueblo Navarro. La iniciativa de los independentistas catalanes trata de hacer frente a los anuncios de los nuevos Gobiernos autónomos de esas Comunidades salidos tras las elecciones del 22-M, en los que se plantean hacer un cambio en el sistema educativo que afectaría a las lenguas utilizadas en la enseñanza.
Y todavía más lejos. El PSOE también ha apoyado otra propuesta de ERC y de Izquierda Unida contra el Pacto del Euro, aprobado en la Unión Europea con el consentimiento de José Luis Rodríguez Zapatero y que ha sido uno de los “leit-motiv” de las concentraciones de los indignados. “Aquí ya no se entiende nada”, señalan fuentes del PP consultadas por este diario. El presidente del Gobierno defiende la necesidad de abordar las reformas aprobadas por su Ejecutivo, muchas de ellas marcadas precisamente por ese pacto “y ahora su Grupo Parlamentario quiere echarlas tierra encima”. “Así no vamos a ninguna parte –añaden-. ¿Qué confianza vamos a dar a los mercados si cada día el Ejecutivo y el PSOE dicen cosas diametralmente distintas?”.
La proposición aprobada insta al Gobierno a que defienda en la UE “la introducción de un impuesto sobre las transacciones financieras” y “un acuerdo político y social para la recuperación de la economía y el empleo, así como el fortalecimiento del modelo social europeo”.
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