Viernes 01 de julio de 2011
En una semana cargada de rumores y especulaciones sobre el misterio que rodea el estado de salud del presidente de Venezuela, Hugo Chávez, sus ciudadanos aún se preguntan cuándo regresará el mandatario a tierras sudamericanas. Guardado un intensivo y hermético reposo médico de casi un mes en La Habana, el teniente coronel retirado no da señales de que su convalecencia termine en los próximos días, y con ello que se diluyan las ilusiones del gobernante de encabezar los desfiles del Bicentenario de las independencia venezolana este 5 de julio.
Con la suspensión de la cumbre de la III Cumbre de América Latina y el Caribe (CALC), organismo que intenta competir con la OEA, se abre más el abismo de incertidumbre que rodea actualmente al Gobierno Chávez, que por los vientos que soplan, aún no tiene el billete de regreso para Venezuela.
Pese a las buenas intenciones del régimen cubano en contribuir a la campaña de “esclarecimiento” sobre la misteriosa enfermedad que aqueja al gobernante suramericano -con la difusión de un vídeo de 20 minutos de un jovial Fidel Castro conversando con un delgado y demacrado, Hugo Chávez, y el empeño de la prensa castrista de vender el acontecimiento como el encuentro entre “dos felices amigos”- la estrategia no ha colado del todo en Venezuela, a cinco días de celebrar su Bicentenario: fecha anhelada por el teniente coronel retirado que ha esperado 12 años para presidir tan memorables actos.
Mientras el chavismo busca vender por Twitter la idea de la mejoría presidencial, aún sin dar un parte medico oficial por el cual los medios de comunicación y la opinión pública en general han estado esperando tres semanas. La oposición, por su parte, se muestra menos optimista y sostiene que la suspensión de la CALC es un claro síntoma de que Chávez no mejora. Por ello, la oposición demanda que se adopte la medida constitucional de la “falta temporal” del Jefe de Estado a fin de que el vicepresidente asuma las funciones contempladas en la Carta Magna venezolana aprobada en 1999, en caso de circunstancias de este tipo.
Pero muy enfermo o no, es indudable que el gobernante “bolivariano” no va a ceder ni un ápice de su poder, lo que profundiza aún más los agujeros negros y nebulosas que presenta un proyecto más personalista que político. Entre tanto, los venezolanos se mantendrán expectantes a ver si su presidente encabezará los apoteósicos desfiles del 5 de julio, o si, por el contrario, no le quedará otro remedio que verlos por televisión en una confortable cama en algún lugar de La Habana.
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