El ex embajador de la República Federal de Alemania ante la Unión Europea, Wilhelm Schönfelder reflexiónó que “los ciudadanos nos se sienten europeos para lo bueno y para lo malo”, en referencia al repunte del euroescepticismo, durnate el III Diálogo hispano-alemán, que también contó con el ex ministro del Gobierno de España y ex presidente del Parlamento Europeo, Enrique Barón, y los periodistas Miguel Ángel Aguilar y Helene Zuber, además del catedrático de Derecho Internacional Púlico de la Universidad Autónoma de Madrid, Antonio Remiro Brotons, como moderador.
La Fundación
Ortega Ortega y Gasset-Gregorio Marañón acogió este jueves el III Diálogo hispano-alemán, que contó con la presencia del ex embajador de la República Federal de Alemania ante la Unión Europea, Wilhelm Schönfelder, el ex ministro del Gobierno de España y ex presidente del Parlamento Europeo, Enrique Barón, y los periodistas Miguel Ángel Aguilar y Helene Zuber, además del catedrático de Derecho Internacional Púlico de la Universidad Autónoma de Madrid, Antonio Remiro Brotons, como moderador.
Foto: Sandra Poveda
Wilhelm Schönfelder recordó que la mayor integración europea era un objetivo vital para Alemania en los años 70, que, junto a Francia representan el “corazón y el motor de la integración de la UE”. Sin embargo, puso de manifiesto los problemas con los que se enfrenta actualmente la Unión. El 50% de los alemanes, expuso, no consideran positivo que Alemania continúe en la UE, un porcentaje mayor que en los años anteriores. “No existen ya los entusiastas europeos”, aseguró, y señaló a Felipe González como el último de ellos en España.
En este sentido, achacó el auge del euroescepticismo a la falta de una “identidad europea”. “Los ciudadanos no se sienten europeos para lo bueno y para lo malo”, aseguró Schönfelder, en referencia a los rescates que está teniendo que hacer frente la Unión en Grecia, Portugal o Irlanda. Además, aseguró que en estos momentos son los euroescépticos los que dictan la agenda europea, mientras quedan para más adelante proyectos como una policía federal europa, un ejército, un ministerio de hacienda de la Unión o un gobierno económico común que compense el poder del Banco Central Europeo.
Por su parte, el ex presidente del Parlamento
Enrique Barón quiso matizar el pesimismo europeo y recordó que movimientos como el 15M han llevado a las calles protestas contra el ‘Pacto del euro’ pero no contra la Unión Europea. “Han hecho suyo un signo tan europeo como la Oda a la Alegría, de Beethoven, desplazando a la Internacional, que solía ser lo habitual”, afirmó.
Además, recordó que a pesar del auge de los nacionalismos en Europa, todavía existen objetivos comunes como el de la directiva 20/20/20, que pretende, entre otras cosas, reducir las emisiones de dióxido de carbono y potenciar la eficiencia energética, entre otras cosas.
También se refirió al rescate griego, para decir que en realidad es “un gigantesco plan de ayuda a la banca francesa”, que es la mayor tenedora de bonos de deuda soberana de Grecia. Entre los retos para el futuro de la Unión destacó que “todavía no existe una autoridad en materia económica” y aseguró que en el largo plazo, la UE “no tiene futuro si no existe una integración política”.
El periodista
Miguel Ángel Aguilar tiró de sentido del humor y aseguró que “por lo menos en España los alemanes pueden ver qué se ha hecho con el dinero”, en referencia a las ayudas de la UE que se han invertido en infraestructuras como autopistas o el AVE, algo que, a su juicio, no ha ocurrido en Grecia, Italia o Portugal.
Por su parte, la periodista de Der Spiegel,
Helene Zuber, expuso cómo en Alemania se pasó de la admiración hacia la España de Zapatero a la decepción: “Ahora se empieza a ver que era una quimera”, aseguró sobre el “milagroso” crecimiento económico español”. Asimismo, hizo un llamamiento a favor de la UE para no perder protagonismo en la escena internacional frente a potencias como China, Rusia o EEUU.