RESEÑA
Domingo 03 de julio de 2011
Leopoldo Alas “Clarín”: Narrativa completa (I y II)
Edición, introducción y notas de Francisco Caudet. Cátedra. Madrid, 2010. 1.120 págs. 86 €
Tuvo el periodismo de nuestro país una característica singular, menguada en la actualidad, pero vigente durante todo el siglo pasado y parte del XIX con arraigo en aquellos folletones donde se publicara la primera edición de La rebelión de las masas o Camino de perfección, entre otros, que lo diferenciaba de los países cercanos, envidiosos de nuestra saludable prensa amarilla. Por entonces, las grandes plumas literarias, filosóficas, intelectuales y periodistas de raza, encumbraron el género periodístico a cotas cimeras. Desde Larra y de “Azorín” a Umbral –posiblemente el último mohicano que nos abandonara poco ha–, el escritor recurrió a la hoja volandera del periódico extendiendo su obra por otros cauces de peculiar tránsito.
Leopoldo Alas fue un destacado en tal linaje. Su obra se empapa profundamente de dicha circunstancia y el perspicaz profesor Caudet hace bien en insistir sobre la condición periodística clariniana en las páginas liminares a esta Narrativa completa: la tendencia a la forma breve es un rasgo característico mayúsculo en su obra, proveniente de necesidades económicas (“Yo alquilaría mi pluma al que me diese este duro por cuartilla periódicamente”). La gran excepción a este planteamiento es ese culmen literario de grandes dimensiones por todos conocido, La Regenta, si bien la novela corta se impondría en el último decenio del siglo XIX: pensemos en Nazarín o Misericordia, de Galdós o Su único hijo del propio “Clarín”, novelas donde además ambos autores anuncian una nueva manera de novelar allá por los años finiseculares.
De entre los grandes novelistas españoles decimonónicos, Leopoldo Alas es el que menos número de novelas publicó, pero el más fecundo como crítico literario y como creador de formas narrativas breves o, por decirlo de modo menos engolado, relatos. La dificultad de nomenclatura que tuviera “Clarín” –los llamó de muy variados modos, artículos, bocetos, historias, incluso novelas– evidencia la novedad de la fórmula. Al igual que Galdós hiciera magistralmente, Alas se sirvió de los recursos del folletín (“estilo cortado” lo llamará) para construir cuentos costumbristas y satíricos cargados de burla. La revolución septembrina del 68 cargó de crítica toda su narrativa posterior, ganando en ello relieve. Si con "Pipá", acentúa el mundo interior, con "Doña Berta" y "Cuervo" transita el camino al naturalismo. En sus cuentos encontramos de todo y siempre de buena ley, desde el idealismo de "La trampa", a la belleza delicada de "El dúo de la tos", o el excelente "Tirso de Molina (Fantasía)". Además, cabe recordar cómo la censura franquista mutiló una posible interpretación del libro El Señor y lo demás, son cuentos, cambiando el título a un neutro ¡Adiós, Cordera! y suprimiendo el cuento "El Señor".
Las novelas inacabadas presentan temas, tratamientos y paralelismos varios con las novelas completas: Su único hijo, donde profundiza en un intimismo de época, ribeteado por pespuntes paródicos que la alejan de La Regenta –o “El problema de doña Ana de Ozores”, a decir de Galdós–. Esta Narrativa completa, con aguda introducción de Francisco Caudet, hace justicia a su nombre, pues incluye todas las novelas inacabadas, reuniéndolas donde siempre debieron estar, junto a las dos novelas mayores. Además, reclasifica y valora con tino todos los cuentos clarinianos. En resumen, una edición a la altura de nuestro gran clásico, Leopoldo Alas “Clarín”.
Por Francisco Estévez
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