Brasil empató hoy sin goles con Venezuela en su debut en la Copa América, en un partido en el que no consiguió generar un volumen de juego suficiente para superar a una "vinotinto" que le bastó con guardar el orden para llevarse un punto de oro.
Venezuela maniató a los brasileños con orden y disciplina en el centro de la cancha, anuló al media punta
Paulo Henrique Ganso con un marcaje corto y consiguió mantener alejado de su área a
Neymar, en el primer encuentro del Grupo B, que completan Paraguay y Ecuador.
Brasil dominó de forma abrumadora en los primeros quince minutos, pero después bajó de intensidad y se acabó diluyendo totalmente en la segunda parte, en un día muy gris de
Robinho y en el que
Pato tuvo las mejores ocasiones, un tiro al palo incluido en el minuto 26.
Brasil salió con energía y nada más empezar el partido se instaló en las inmediaciones del área de
Venezuela que, en el primer cuarto de hora pasó serios apuros para contener el aluvión de ocasiones de
Robinho, Pato y Neymar, el jugador más desequilibrante.
Neymar desplegó un amplio repertorio de regates con los que desmadejó una y otra vez a sus marcadores, pero la joven figura brasileña estuvo por lo general demasiado lejos del arco de
Renny Vega y casi no tuvo oportunidad de llegar con peligro.
Después del chaparrón inicial,
Venezuela se recompuso y plantó cara en el centro de la cancha, interrumpiendo el juego interior de
Brasil y cortando la correa de transmisión con los delanteros.
Sin poder avanzar por el centro,
Brasil recurrió a los balones largos en dirección a
Alexandre Pato, que ejercía de único ariete y tuvo las mejores ocasiones de gol, incluido un remate al larguero en el minuto 26.
Un remate flojo de
Robinho originó la jugada más polémica del partido, cuando el defensa
Oswaldo Vizcarrondo sacó el tiro bajo palos con el hombro, mientras se caía al suelo.
El árbitro no concedió penalti tal y como pidió en masa la afición brasileña, mayoritaria en el estadio de Ciudad de La Plata.
Tras el descanso el equipo dirigido por
César Farías mostró más voluntad de disputar la pelota, pasó a jugar en el campo contrario por primera vez en el partido e intentó golpear a
Brasil sirviéndose de la velocidad de
Salomón Rondón y Nicolás 'Miku' Fedor.
Los brasileños, si bien habían perdido el control del juego, seguían ofreciendo más sensación de peligro en las ocasiones que el balón llegaba a los pies de
Neymar y Pato, que eran cada vez más escasas con el paso del tiempo.
El seleccionador brasileño,
Mano Menezes, intentó recuperar el control del centro de la cancha a la desesperada dando entrada en un doble cambio al joven
Lucas Moura y a Elano.
La pareja de centrocampistas tampoco consiguió devolverle a Brasil el juego interior que tanto necesitaba ante una
Venezuela que mantuvo la compostura hasta el pitido final.