Nuevas infraestructuras pese a las alertas desoídas de ingenieros y economistas
Domingo 10 de julio de 2011
José Blanco acude frecuentemente a la inauguración de infraestructuras impulsadas por Fomento. En ellas, insiste en la elevada inversión pública para una mejor comunicación entre las distintas localidades nacionales y en el liderazgo español en materia de Alta Velocidad. Sin embargo, su discurso ha cambiado en las últimas fechas y ha reconocido de forma implícita que la burbuja patrocinada por el Estado no es rentable.
Ingenieros y economistas llevan varios años reclamando ser escuchados a la hora de plantear grandes proyectos. El AVE, ambicioso y ya extendido, es deficitario. No menos los aeropuertos de menor tráfico o los que ni siquiera tienen tráfico. Una reciente frase de Blanco, ante constructores, marca un antes y un después: "Hay que construir las futuras infraestructuras con sentido económico… porque no hay peor cosa que un puerto sin tráfico, un aeropuerto sin aviones o un tren sin viajeros". Hace no demasiados meses, el ministro justificaba en el sueldo de los controladores la sangría económica en los aeródromos.
Todos los territorios desean uno, pero no todos pueden permitírselo. Sin embargo, la construcción, siempre ilusionante, generadora de empleo y fructífera en imagen política de sus promotores, se hace en buena parte de los casos sin un pormenorizado estudio del despegue, una vez concluida la infraestructura. Un análisis de los potenciales clientes, de la recuperación de lo invertido, del beneficio social. Y, sin embargo, España crece año a año en este campo. Y, sin embargo, cada día más compañías, proveedores y servicios vuelan de los aeropuertos nacionales.
En 2010, tuvieron un déficit de 376,7 millones de euros. Al menos, esta cantidad supone una ligera mejoría respecto a 2009. Los más rentables son, a día de hoy, Palma de Mallorca y Alicante, que rozaron los 44 millones de beneficio y se salvan de nefastos datos. Gran Canaria y Tenerife Sur les siguen. Sólo once aeropuertos de 47 ganaron dinero el pasado año. Barajas y El Prat, en rojo una vez más y liderando este dudoso ránking. 208 millones perdidos entre los dos, un 75 por ciento del total de la red. Málaga y Vitoria superaron los 10 millones.
Otro aeródromo contra las cuerdas es el de Badajoz. Aunque "sólo" dos millones lo separaron del verde en 2010, Bruselas lo sigue de cerca debido a las ayudas regionales que recibe para que esta cifra no sea mayor. La Comisión Europea quiere acabar con todo tipo de dinero público que perjudique la libre competencia. Joaquín Almunia afirmó que "la mayoría de los aeropuertos sólo sobreviven gracias a los subsidios que reciben de las autoridades locales" y defiende que la titularidad pública no suponga una ventaja competitiva. Además, entiende que el contexto actual de austeridad no permite tales desembolsos.
Huesca se encuentra peor. No hay vuelos comerciales desde hace más de medio año y sólo hace dos que se inauguró. 30 empleados con escasa ocupación. En Castellón tampoco hay vuelos. Presidido por una estatua de 24 metros de Carlos Fabra y con un coste de 150 millones de euros no sabe especificar su horizonte, que pinta oscuro. En prensa se puede encontrar también que Ryanair abandona Reus, o que Santiago cierra su terminal de carga.
Pero el mejor ejemplo de este inexplicable fenómeno de florecimiento de infraestructuras es Ciudad Real Central, llamado así tras un fracasado intento de denominarse Madrid Sur y ser aeropuerto que descongestionara Barajas. Esperanza Aguirre se negó. Además, en el proyecto figuraba una estación de Alta Velocidad que uniera esta instalación con Atocha. Sólo opera Vueling, que conecta la ciudad manchega con Barcelona y Palma. Autobuses con personas mayores llegan a la terminal para tomar algo en la cafetería. Amplio habitáculo lleno de ecos, preparado para manejar a 2,5 millones de personas al año, y una de las pistas más largas de Europa. Es llamado con argumentos 'aeropuerto fantasma'.
Financiado en gran parte por la Junta mediante Caja Castilla-La Mancha, posteriormente intervenida por el Banco de España, se vendió como proyecto privado. Costó 1.100 millones. Hoy, sus promotores no hablan, y no han hecho una excepción con EL IMPARCIAL. No confirman ni desmienten las múltiples informaciones relativas al futuro del aeródromo. Los únicos datos no opacos son los despidos incesantes de empleados. Los últimos rumores apuntan a que un fondo chino se ha interesado por él como centro neurálgico de mercancías.
En todo caso, Ciudad Real Central no será lo que quería ser. Muchos se preguntan en la provincia si se pensó más allá de la construcción a la hora de plantear el proyecto, en periodo de bonanza económica. Ocurre con tantos otros ejemplos, en los que ingenieros y economistas alertaron de un futuro que hoy es presente. Aeropuertos sin vuelos ni pasajeros, paradigma de la España de la crisis y de las burbujas.
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