Opinión

El trasfondo de la SGAE

Jueves 07 de julio de 2011
Desvío de fondos, apropiación indebida y varios delitos societarios conforman la imputación que recae sobre el presidente de la SGAE, Teddy Bautista, el de la SDAE, José Luis Rodríguez Neri y parte de su equipo directivo. Se da la circunstancia de que todo este asunto se ha destapado justo después de que la actual junta ganase las elecciones frente a la candidatura encabezada por José Miguel Fernández Sastrón, dato éste que podría tener relevancia a la hora de explicar algunas cosas. Pero no todas.

La SGAE lleva tiempo en el punto de mira. Una reivindicación legítima como es la defensa ante la piratería de discos, libros y películas se ha sacado de contexto con actuaciones muy poco afortunadas como el tema de inspectores colándose en bodas y restaurantes para ver qué música se ponía. Pero ello no debe desvirtuar la salvaguarda de los derechos de autor, por más que haya elementos perturbadores a su alrededor.

Si la actual cúpula de la SGAE es responsable de los delitos que se les imputan, sus miembros deberán afrontar las consecuencias como cualquier ciudadano. Sensu contrario, tienen el mismo derecho a que se respete su presunción de inocencia; máxime, cuando la fase de instrucción sigue aún su curso. Las filias y fobias que puedan suscitar algunos personajes públicos son independientes de la acción de la justicia.

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