Luis María ANSON | Viernes 08 de julio de 2011
Alfredo Pérez Rubalcaba es con diferencia el mejor político que ha trabajado en el entorno de Zapatero. Entre él y los ministros y ministras del presidente dadivoso media un abismo. Rubalcaba era ya un peso pesado en tiempos de Felipe González. Su experiencia y su sagacidad se han impuesto en esta España y en este PSOE necesitados de un nombre de relieve.
La crecida de los ataques al hasta ahora copresidente del Gobierno demuestran la preocupación con que su nombre ha sido acogido por la oposición. El dirigente socialista es un hueso de taba. Irá creciendo desde las fechas actuales hasta el día de las elecciones generales. Si yo fuera Rajoy no mataría tan pronto a Alfredo Pérez Rubalcaba. Ciertamente las encuestas vaticinan una victoria arrolladora del PP, pero a Rubalcaba hay que abatirlo no desdeñarlo.
Ciertamente, ni Churchill redivivo conseguiría superar la desastrosa herencia que dejan Zapatero y su larga caravana de ocurrencias y despropósitos. Pero Rubalcaba siempre tiene un as en la manga. Y sabrá jugarlo en el momento oportuno.
Ya están frente a frente Rubalcaba y Rajoy. Se batirán a mandobles. El líder popular haría bien en no desdeñar a su rival. Veremos lo que pasa, sobre todo si tenemos en cuenta que la previsible derrota de Rubalcaba abrirá nuevos rumbos en el PSOE. El escabeche de rubalcábico no nos traerá, según los expertos, a Carmina Chacón, sino a José Bono. El actual presidente del Congreso se convertiría en secretario general del partido y candidato a las elecciones de 2016.
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