Libia
Lunes 11 de julio de 2011
El Presidente francés se ha reunido con su homólogo nigerino Mahamadu Isufu en París. En el menú del encuentro: un nuevo acuerdo estratégico para explotar el uranio africano y el compromiso galo de compensar las pérdidas para Níger de una ruptura con el coronel libio Muamar Gadafi.
Mahamadu Isufu estuvo en la reunión del G8 en Deauville a finales del mes demayo. Allí se pusieron de acuerdo ambos jefes de Estado para mantener un encuentro bilateral destinado a profundizar las relaciones estratégicas entre los dos países y coordinar la política regional. Antigua colonia francesa, Níger es para la potencia europea el principal suministrador de uranio, materia prima indispensable para mantener el estatus galo de potencia atómica.
A su salida delpalacio del Eliseo, el presidente nigerino Isufu abogó por encontrar “una solución rápida a la crisis libia”, e instaurar “la democracia” en el país norteafricano. La persistencia de la guerra civil en Libia, la intervención de la OTAN y la inestabilidad creciente en la zona del Sahel, han aumentado la inquietud del país subsahariano, que no cuenta con los medios suficientes para controlar sus fronteras y mantener la seguridad interior.
Mahamadu Isufu ha adoptado la misma posición que otros países africanos antiguos aliados de Gadafi, acerca de la salida alconflictolibio. Isufu, al igual que el presidente argelino Buteflika y el mauritano Uld Abdelaziz, estiman que la deposición de Gadafi no debe ser una condición previa parta la apertura de discusiones entre el Consejo Nacional de Transición de Bengazi y el gobierno de Trípoli. Sin embargo Sarkozy le ha convencido de que al menos el coronel libio no debe participar en las discusiones.
La crisis libia está significando para Níger un severo golpe a su economía. Los intercambios económicos bilaterales se encuentran prácticamente interrumpidos. Trípoli se disponía a invertir en un proyecto viario crucial para este país enclavado en el corazón del Sahel. Gadafi proponía financiar una carretera entre Trípoli y Niamey, la capital nigerina. Además, el Fondo soberano libio Lap Green Network había adquirido a comienzos de año el 51% de las acciones de la empresa nigerina de telecomunicaciones Sonitel. El presidente Isuzu que ganó las elecciones en marzo se comprometió a mantener el acuerdo. Pero las actividades del grupo de telecomunicaciones siguen interrumpidas por la guerra civil en Libia.
Por otra parte todo elcomercio de Níger con el Mediterráneo pasaba prácticamente por Libia, y actualmente se encuentra bloqueado. Si a ello se le añade la vuelta forzada al país de 210 mil nigerinos que trabajaban en Libia, da una idea de la catástrofe que ha supuesto la guerra civil para elpaís subsahariano.
En la agenda de discusiones entre Sarkozy e Isuzu figura en primer plano la propuesta francesa de un acuerdo estratégico entre parís y Niamey para reactivar la explotación delas minas de uranio a cielo abierto de Arlit, que lleva la multinacional gala Areva. Desde el 16 de septiembre pasado las minas se encuentran prácticamente paralizadas tras el secuestro por un comando terrorista de Al Qaeda del Magreb Islámico, de 7 trabajadores de la explotación, cinco de ellos franceses. Tres de ellos ya han sido liberadospero aún quedan en manos de sus secuestradores otros cuatro, custodiados por los comandos del AQMI probablemente en el norte de Mali.
A pesar de no disponer de medios suficientes y de unidades militares especializadas, el gobierno nigerino afirma que está en condiciones de garantizar la explotación de uranio en Arlit, e incluso la de un nuevo yacimiento en Imuraren, dado en concesión igualmente a la francesa Areva. Sarkozy ha aceptado reforzar la cooperación militar antiterrorista con Isuzu, además de incrementar la ayuda financiera francesa a 60 millones de euros anuales, para compensar laspérdidas ocasionadas a Níger por elconflictolibio.
Francia se juega en la región del Sahel su capacidad de seguir controlando un espacio geo-político derivado dela colonización, y que le permite jugar su baza internacional como potencia nuclear y miembro de peso en el Consejo de seguridad de Naciones Unidas.
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