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¿Ha habido crisis de Gobierno?

crónica política

Lunes 11 de julio de 2011
El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero ha anunciado nuevos cambios en el Ejecutivo tras la salida "inmediata" del hasta ahora vicepresidente primero del Gobierno, ministro del Interior, y portavoz, Alfredo Pérez Rubalcaba, que se ha convertido en el candidato socialista a la presidencia del Gobierno. José Blanco, ministro de Fomento, será quién asuma la portavocía y Antonio Camacho, hasta ahora secretario de Estado de Seguridad, mano derecha del candidato socialista, será el nuevo ministro del Interior.

José Blanco será el nuevo portavoz del Gobierno. Antonio Camacho, el nuevo ministro del Interior. ¿Decisión consensuada entre Zapatero y Rubalcaba? Según el presidente del Gobierno, sí. Pero a primera vista, según las fuentes políticas consultadas por “El Imparcial”, el candidato socialista a la Presidencia del Gobierno ha conseguido colocar a uno de sus máximos hombres de confianza, su segundo como secretario de Estado, al frente del departamento fundamental para él, el Ministerio del Interior. Respecto a José Blanco, en términos coloquiales, “ni para ti, ni para ni mi”. Como portavoz del Gobierno, es capaz, según las mismas fuentes, “de explicar las medidas restrictivas del Ejecutivo y al mismo tiempo intentar convencer a la opinión pública de que van en la dirección de lo marcado por el programa de Rubalcaba”.

Si Ramón Jáuregui parecía en principio el designado para ocupar la portavocía del Gobierno, al final, tanto Zapatero como Rubalcaba, y más éste último, han convencido a José Blanco para que se haga cargo de lanzar los mensajes del Ejecutivo. Las fuentes consultadas señalan que el ministro de la Presidencia tenía un perfil mucho más institucional, pero que ahora lo que se necesita “es un portavoz capaz de gestionar la bicefalía en los próximos meses entre las medidas que adopte el Consejo de Ministros y lo que pueda estar en contradicción con el programa de giro radical a la izquierda que ha lanzado Rubalcaba”.

En cuanto al cargo de Ministro del Interior, Alfredo P. ha impuesto a su candidato, Antonio Camacho, su segundo en el departamento, secretario de Estado de Seguridad. Las fuentes consultadas señalan que ha sido elegido por dos motivos; El primero, la continuidad en la lucha antiterrorista y en la política de acercamiento al mundo próximo a ETA para conseguir el fin del terrorismo, uno de los principales objetivos de Zapatero y Rubalcaba. Antes de que concluya la legislatura, sería el principal aval del PSOE de cara a las elecciones generales, dado que, según los mismos medios, la situación económica no va a mejorar. El segundo, es que Camacho es el “gran guardián”, según los mismos medios, “y el gran parapeto” de su antecesor en el cargo ante el “caso Faisán”. El talón de Aquiles de Rubalcaba, “aparte de haber estado como vicepresidente de un Gobierno que ha llevado a España a casi cinco millones de parados”, es el “chivatazo a ETA sobre la operación que iba a llevar a cabo contra su aparato de extorsión”.

En cuanto a las vicepresidencias, una vez fuera Rubalcaba, se ha vuelto a las dos, una primera, Elena Salgado, y la segunda, para Manuel Chávez. Pero ahora la pregunta es si esta “minicrisis” de Gobierno está diseñada para agotar la Legislatura hasta marzo del próximo año, o bien es una remodelación coyuntural hasta que Rubalcaba decida si es momento de convocar las elecciones generales. Zapatero, en la rueda de Prensa en la que ha anunciado los cambios en su Ejecutivo, ha insistido en que el Gobierno, ante la situación económica “no puede pensar en ninguna otra cuestión”, teniendo en cuenta, además la “inquietud que se aprecia en los mercados”.

Mientras, el líder de la oposición, Mariano Rajoy, sigue con su silencio calculado, según las fuentes consultadas, esperando que el propio Rubalcaba se queme con sus propuestas de programa electoral. Fuentes del PP señalan que “Blanco, como portavoz, no va a diferir mucho del mensaje de Rubalcaba”. La secretaria general del partido, María Dolores de Cosdepal, ha señalado que “el PSOE no tiene nada nuevo que ofrecer. Los españoles no quieren más parches”.

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