Opinión

NO SOLO ALONSO, RUBALCABA Y CAMACHO, TAMBIÉN ZAPATERO

Luis María ANSON | Jueves 14 de julio de 2011
Espléndido editorial hoy en el diario El Mundo. La negociación política, de tú a tú, entre el Gobierno Zapatero y Eta es una de las páginas más innobles de la política española de los últimos cien años. Se ofendió a la dignidad nacional. Fue una ignominia. Las actas que conocemos de aquellas reuniones bordean la colaboración con banda armada. Para el juez Pablo Ruz, según el Mundo, “queda acreditado que miembros de las Fuerzas de Seguridad ayudaron a Eta a escapar de la acción de la Justicia, frustrando una de las operaciones más importantes contra la banda. El caso GAL fue monstruoso puesto que se cometieron secuestros y asesinatos, pero al menos sus responsables podían alegar que querían acabar con los crímenes de la banda. En el chivatazo sucede lo contrario: que la Policía se pone del lado de Eta e intenta protegerla”.

El caso Faisán es solo la punta de un gran iceberg. El chivatazo del Gobierno a Eta para evitar que algunos terroristas fueran detenidos por la policía es la consecuencia de una política general establecida por Zapatero en su primera legislatura y que supone una presunta colaboración con banda armada. Con excelente criterio, El Mundo afirma hoy que los tres colaboradores de Rubalcaba imputados por el juez se limitaron a cumplir órdenes. La responsabilidad de la ignominiosa operación va más arriba: José Antonio Alonso, Pérez Rubalcaba, Antonio Camacho. Lo único que le ha faltado a El Mundo es señalar al responsable final de ese presunto delito de colaboración con banda armada: José Luis Rodríguez Zapatero. La negociación política con Eta no fue idea de tal o cual ministro. Fue una ocurrencia de Zapatero. El presidente dadivoso la impulsó, la alentó, la enmascaró y la acarició, poniéndose de hinojos ante los terroristas y colaborando presuntamente con banda armada. La responsabilidad de la ignominia debe exigirse a todos los dirigentes que en ella intervinieron.

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