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"La Constitución marroquí es insuficiente"

El príncipe Mulay Hicham en el campus de Málaga

Jueves 14 de julio de 2011
Durante una hora el príncipe marroquí Mulay Hicham, primo hermano del rey Mohanmed VI, ha discurrido sobre “los recientes acontecimientos políticos en pro de la reforma en el mundo árabe”, explicando a varios cientos de alumnos de los Cursos de verano de la Universidad de Málaga, la naturaleza del fenómeno que se está viviendo en la ribera Sur del Mediterráneo, sus orígenes, su proceso actual y perspectivas que abre para la transición democrática en estos países.

“Estos movimientos, señaló, son un rechazo a denominada especificidad árabe o marroquí, que en realidad es una herencia de la autocracia”. Para el “Príncipe rojo” (como en su momento le bautizó Fidel Castro al escuchar los comentarios que el entonces niño hacía durante un encuentro entre el líder cubano y su padre, Mulay Abdalá de tránsito por Marruecos en uno de sus viajes africanos), “las monarquías y los regímenes árabes desde el Atlántico hasta el Golfo son todos ellos de una u otra manera teocráticos y autoritarios”. Pero frente a ellos han surgido en este “despertar árabe”, unos movimientos sociales que reclaman “libertad y ciudadanía”; dos conceptos que se complementan y que conducen irrevocablemente hacia la revolución democrática. Aunque para ello, apuntó el orador, “haga falta un rompimiento horizontal del antiguo sistema, construir una idea patriótica nueva y ofrecer otra Constitución”.

Estos movimientos han surgido en todos los países, con mayor o menor éxito. En Túnez y Egipto han triunfado. En otros como Libia, Siria, Yemen, encuentran una violenta resistencia de los poderes. En el caso concreto de Marruecos, “la monarquía ha querido frenarlo ofreciendo reformas”. De ahí el proyecto de nueva Constitución aprobada en Referéndum el 1º de julio. La actual “oposición” marroquí, que hace tiempo “ha sido reclutada como soporte de la monarquía”, llamó a votar a favor de estas reformas.

Mulayh Hicham cree que es necesario esperarse la creación de “un partido blando” en Marruecos, formado por sectores islamistas moderados y otros procedentes de los partidos nacionalistas tradicionales, y cuya finalidad será la de perpetuar el sistema. Sin minimizar que “existe el riesgo de que, en virtud de un nuevo partido del orden público, la política de represión tenga prioridad sobre el diálogo social”. Un riesgo que no hay que olvidar, ya que “las fuerzas conservadoras religiosas también pueden tratar de promover normas que limiten la autoridad y el margen de maniobra de cualquier parlamento”.

El concepto de la Autoridad ya es pasado
El conferenciante se extendió mucho en su intervención sobre la naturaleza de los regímenes árabes sacudidos por las revueltas en curso, que les han hecho “perder su legitimidad”. Unos regímenes, dijo, basados en “el autoritarismo del zaim(guía o patriarca de la comunidad), el adalid, el jefe tribal o el líder, que ya pertenecen al pasado”. La sociedad árabe ha roto con la sumisión, la obediencia ciega. “Habrá vaivenes y toda clase de experiencias, unas exitosas y otras no; pero lo que ya es un hecho es que ha nacido una nueva vivencia política; y eso no vuelve atrás”.

Respondiendo al interrogante surgido en el auditorio estudiantil malagueño de cómo poder ayudar a estos movimientos y en concreto al movimiento marroquí del 20 de Febrero, que dos días antes, el domingo 10 de Julio se manifestó en 34 ciudades sacando a la calle decenas de miles de ciudadanos, Mulay Hicham lo dejó claro: “la ayuda que hay que dar al 20F es sobre todo moral pero constante.Es un movimiento que tiene que hacer su propia experiencia”. “Yo creo personalmente, añadió, que deberían pasar de un movimiento informe a transformarse en una formación política que pueda ser un instrumento del cambio”. El movimiento 20-F“tiene que planificar a largo plazo y desarrollar sus relaciones con los movimientos sociales, en lugar de mantener una postura de protesta pura”. En cierto modo “seguir el modelo tunecino, ampliando su alcance, la vinculación con las fuerzas populares, y no encerrarse en enfrentamientos frontales mientras se opone a la participación política”.

Constitución a medias
En el debate surgió, como no podía ser menos, el tema de la Constituciónrecién aprobada en Marruecos. “Es insuficiente. Habría sido necesario un cambio sin ambigüedad, radical y drástico”. De hecho, el cambio operado no ha sido para instaurar una Monarquía constitucional, sino que es una Monarquía que se ha dotado de una Constitución a medida. “No se ha inaugurado una nueva ciudadanía, sino que es una beia(ceremonia de pleitesía que se realiza anualmente, y por la que toda la sociedad y los notables del Majzén juran fidelidad al Rey) renovada”.

Mulay Hicham consideró dos aspectos esenciales de la nueva Constitución. Elprimero es que “el rey acumula la totalidad de poderes religiosos y de seguridad”. Eso es un hecho. “Pero esto podría existir incluso en una fase de transición hacia un Estado democrático”. Es decir, no lo consideró como lo más perjudicial. “En cambio lo más grave es la sujeción del gobierno a la monarquía, el poco margen que tiene el Ejecutivo”. Razón por la cual “sería necesario un gobierno muy, muy fuerte para explotar esta brecha. Y eso por el momento no hay esperanza de que se produzca”. Es ahí, a juicio del Príncipe donde reside la insuficiencia manifiesta de la nueva Carta Magna.

Como reflexión personal añadió: “En un momento yo mismo y muchos, creímos que el surgimiento del movimiento de jóvenes del 20F podría traducirse en un acelerón, pero no ha sido así”. “La meta es llegar a una monarquía parlamentaria, que puede tener patrones europeos (mas Gran Bretaña que España), o asiáticos (Japón, Tailandia), y que pueda hacer que Marruecos entre en los valores universales”.
El movimiento popular surgido en Marruecos al calor del despertar árabe fue objeto de atención por el auditorio. Sobre todo eleso que ha tenido en su gestación las nuevas tecnologñias, Facebook, Twitter, Internet. “Hay que tener en cuenta que las redes sociales que loconforman impiden ciertamente al Estado disponer del monopolio de la información como ha sido hasta ahora; pero en sí mismas estas redes no son la Democracia política, no son el movimiento para dirigir la transición. Debe por lo tanto evolucionar hacia una formación política estable y estructurada”. Sin embargo “también es verdad que el Poder quiere que el 20F se convierta en un partido político para de esta manera poder corromperlo. Es un desafío al que hay que hacer frente, un reto a asumir”.

En algunos casos la revolución árabe ha logrado victorias importantes, nos estamos moviendo hacia un sistema político más democrático, y es de esperar, con elecciones más transparentes y un parlamento más representativo. Sin embargo, algunas de las fuerzas de llegar al poder no son necesariamente democráticas sí mismas, aunque digan que aceptar los principios democráticos básicos. “Pero es el camino que hay que recorrer”, concluyó.

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