Opinión

Cospedal marca la buena dirección

Miércoles 20 de julio de 2011
El consejero de la Presidencia del nuevo Gobierno de Castilla-La Mancha, Jesús Labrador, ha aportado nuevos datos sobre la escandalosa situación económica de esta Comunidad. Éstos revelan que el déficit dejado por el anterior presidente, el socialista José María Barreda, posee una dimensión de alcance insospechado. Ya era un despropósito la cifra de 1.740 millones de euros de deuda. Pero, al parecer, las cifras del señor Barreda estaban aún más alejadas de la verdad de lo que se había temido inicialmente: ahora se ha descubierto que, en realidad, la cifra asciende hasta los 2.606 millones.

Se trata de cuatro veces más del máximo tolerado y un déficit real del 4,9 por ciento. Este intolerable dispendio presupuestario, además de un insulto a los ciudadanos, presupone una pésima utilización de fondos restados a las inversiones productivas que generan empleo. Los adversarios políticos han criticado duramente a María Dolores de Cospedal por sacar a la luz tan gigantesco descalabro económico, acusándola de empañar la credibilidad del país. Censura injustificada que se basa en falsos argumentos, pues la presidenta de Castilla-La Mancha no ha hecho otra cosa que cumplir con el primer deber de un político: decir la verdad. Conocer la auténtica situación económica de su Comunidad es el único camino para afrontarla y resolverla, como se está haciendo con la agilidad que el caso exige. Las medidas tomadas son modélicas, marcan la buena dirección y deben ser un ejemplo a seguir tanto por otras comunidades como por un futuro nuevo Gobierno de la nación.

Está claro que la necesaria austeridad fue un territorio ignoto para José María Barreda. Sólo como índices indicativos del grado de derroche alcanzado, ahora sabemos que el despilfarro en gasto telefónico asciende a 450.000 euros y que el ex presidente atesoraba un lujosísimo parque móvil, donde destacan los coches de alta gama. Como medida ejemplar, el nuevo Gobierno sacará parte de él a subasta. Y no será la única medida. Entre otras acertadas decisiones, la nueva presidenta del Ejecutivo eliminará el 60 % de los altos cargos. La austeridad y el decoro democrático se imponen y la senda del despilfarro, tan transitada por demasiadas administraciones –y no sólo las socialistas- tiene que abandonarse definitivamente. Con el cambio de Gobierno en Castilla-La Mancha ha quedado patente la higiene de la alternancia.

El PP castellanomanchego acaba de entregar un informe con los nuevos datos al Grupo Socialista y ha solicitado una reunión con la ministra de Economía, Elena Salgado. Petición a la que incomprensiblemente aún no se ha dado la respuesta inmediata que la situación requiere. Asimismo, el Gobierno de Cospedal está valorando la posibilidad de llevar el caso a los Tribunales, lo que exigirá contar con los recursos jurídicos adecuados. Si no hubiera vías jurídicas para ello, deberían establecerse leyes para casos de despilfarro e irresponsabilidad tan sangrantes.

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