Viernes 22 de julio de 2011
Los líderes europeos han alcanzado lo que exigía Alemania: un acuerdo que fuese a la vez lo suficientemente ambicioso y realista como para cortocircuitar los temores de los mercados y darle tiempo a Grecia, en primera instancia, a Portugal e Irlanda, en segunda y al resto de países europeos en problemas, en último lugar, a atender sus problemas de deuda pública.
Expuesto sucintamente, el plan presentado por el presidente del Consejo Europeo, Van Rompuy, el de la Comisión, Durao Barroso, y el primer ministro griego, Papandreu, se ha construido sobre los siguientes ejes: se le concede a Grecia un nuevo plan de rescate por valor de 159.000 millones de euros, de los que 50.000 provendrán del sector privado. Los otros 109.000 serán proveídos por la UE y el FMI. Por añadidura, los bancos privados financiarán 135.000 millones de euros a 30 años, con lo que el peso de la aportación privada es ciertamente llamativo.
Además, se cambian las condiciones de los préstamos. Se multiplica por dos el período medio de devolución de los préstamos, de siete años y medio a quince. Y se considera la posibilidad de ampliarlo a 30. El tipo se rebaja del 4,2 al 3,5 por ciento. El presidente francés, Nicolas Sarkozy, ha apuntado que “lo que vamos a hacer por Grecia no lo haremos por ningún otro país de la eurozona”, pero se mantienen las mismas condiciones de plazo y tipos a las ayudas ya prestadas a Portugal e Irlanda.
En definitiva, lo que han presentado los líderes europeos es justo lo que necesitaba Europa. Ahora bien, las nuevas facilidades son un arma de doble filo. Por un lado, eliminan gran parte de la incertidumbre del mercado y le dan un respiro y un sentido a los recortes en Grecia y el resto de los países. Por otro lado, abren la puerta a que se relajen los países que tienen que realizar las reformas. Con todo, lo que tendrá que plantearse en segunda instancia es cómo hacer que la economía griega y la del conjunto de la unión, sean lo suficientemente productivas como para poder hacer frente a largo plazo a sus compromisos sin imponer condiciones a los ciudadanos que acaben siendo insoportables.
TEMAS RELACIONADOS: