Mundo

Más de 90 muertos y centenares de heridos tras dos ataques en Noruega

"se le veía tranquilo" y "nos gritaba que moriríamos todos", según un testigo

Viernes 22 de julio de 2011
La Policía noruega ha confirmado que el número de fallecidos en el tiroteo perpetrado el viernes por un hombre disfrazado de Policía en la isla de Utoya, a unos 40 kilómetros al noroeste de Oslo, se ha elevado a 85 personas y otras siete personas murieron en las explosiones registradas en la sede del Gobierno noruego.

El doble atentado perpetrado ayer en Oslo y en la vecina isla de Utøya adoptó dimensiones de tragedia nacional, ante las noticias hoy que sitúan en al menos 91 el número de víctimas mortales y mientras se investigan los móviles del presunto autor de la matanza, un noruego de 32 años.

La policía noruega cifraba la pasada madrugada en unas 85 el número de víctimas del ataque perpetrado en la idílica isla escandinava donde centenares de jóvenes de entre 14 y 17 años participaban en un campamento de las juventudes socialdemócratas.

La matanza de la isla, calificada por el rey Harald de Noruega como una "tragedia inconmensurable", ocurrió sobre las 15.30 GMT, apenas dos horas después del atentado con coche bomba en el complejo gubernamental de Oslo, en el murieron siete personas y quince resultaron heridas.

Al hombre armado se le veía "muy seguro, tranquilo y bajo control", "sabía lo que estaba haciendo" y "nos dijo a gritos que todos moriríamos", relató hoy Adrian Pracon, uno de los testigos del atentado en la isla noruega de Utoya.

Pracon contó a la cadena BBC detalles del momento en el que el hombre entró ayer en el campamento juvenil en Utoya, donde la gente empezó a correr en busca de refugio cuando empezó el tiroteo.

El testigo relató que estaba trabajando en la cabina de información del campo cuando recibió una llamada por radio para avisarle del atentado en Oslo y de que un policía acudiría al campamento para verles, pero poco después escuchó tiros.

"La gente caía muerta delante mío. Corrí por el campamento hacia el área de las tiendas de campaña. Vi al hombre armado. Dos personas empezaron a hablarle y dos segundos después estaban muertas. Él llevaba un uniforme negro con bordes rojos. Parecía nazi, con el uniforme que parecía de Policía", dijo Pracon.

"Al hombre armado se le veía muy seguro, tranquilo y bajo control. Parecía que sabía lo que estaba haciendo. Nos dijo a gritos que todos moriríamos. Todos empezamos a correr hacia el agua, la gente ya se había desvestido y empezaba a nadar. Yo creía que no me daba tiempo suficiente para sacarme la ropa, así que empecé a nadar en la lluvia, con la ropa y mis botas grandes", agregó.

Según el testigo, el atacante le gritaba a la gente que estaba nadando y en un momento le miró a él, pero no disparó.

Pracon contó que las personas que se habían salvado de los primeros disparos se escondieron entre los árboles y las rocas, pero el hombre volvió una hora después y empezó a disparar nuevamente.

"Los disparos empezaron otra vez y la gente se me caía encima, sobre las piernas, y caía al agua, ahí es cuando la gente moría. Yo me tenía que proteger detrás de ellos, rezando de que no me viera. En medio del tiroteo una bala me alcanzó la espalda", añadió.

"Después estaba más cerca, podía sentirle la respiración, podía sentir sus botas", relató Pracon, que dijo haberse salvado por no haberse movido de donde estaba.

"Ahora estoy en el hospital. Lo peor no es el dolor físico, es pensar en cuántos amigos han muerto", concluyó Pracon.

Otro testigo, Stine Renate Haheim, miembro del Parlamento noruego que estaba también el campamento, dijo a la emisora BBC que los jóvenes empezaron a reunirse en pequeños grupos para hablar del atentado en Oslo cuando escucharon que alguien decía que venía la policía, por lo que pensó que ellos estarían bien.

"Después vi a un policía que bajaba de la colina y de repente empezó a dispararle a la gente, uno a uno. Empezamos a correr y saltar al mar", afirmó Haheim, quien admitió que lo más aterrador fue ver que el hombre llevaba un uniforme policial.

"Estaba tranquilo, nunca corrió, sólo seguía disparándole a la gente, nunca le escuché hablar", añadió.

El presunto agresor, detenido en la misma isla tras la matanza, era identificado por medios noruegos como afín a los ambientes ultraderechistas y, según el diario "VG", había colgado mensajes en internet declarándose nacionalista y enemigo de la sociedad multicultural.

A falta de confirmar esos datos, la policía avanzó ya el viernes que no se atribuían los ataques al terrorismo internacional, sino a una variante local de movimientos contra el sistema.

La policía parte de la base de que el hombre actuó en solitario en su matanza en la isla, a unos 40 kilómetros de la capital, tras haber colocado el coche bomba en el centro de Oslo.

No ha revelado detalles sobre cómo pudo perpetrar semejante matanza en la isla un hombre solo ni si contó con cómplices para el atentado en la capital.

"Es importante mantenernos en estos momentos unidos", declaró el rey Harald este sábado, para expresar sus más profundas condolencias a todos los afectados y a los familiares de las víctimas.

El primero de los ataques, se registró a las 13.20 GMT al estallar una potente bomba en el complejo del Gobierno, situado en el centro de Oslo, donde murieron siete personas y quince resultaron heridas.

Aproximadamente dos horas después ocurrió la matanza del campamento de las juventudes socialdemócratas (UAF) en la isla de Utøya, a unos 20 kilómetros de la capital.

En ese momento se encontraban en esas colonias unas 560 personas y estaba previsto que este sábado visitara la instalación el primer ministro, el socialdemócrata Jens Stoltenberg.

Medios noruegos informan de que, tras irrumpir el agresor y abrir fuego se desató el pánico y decenas de jóvenes concentrados trataron de huir nadando. Según relataban testigos presenciales, algunos de ellos lograron ponerse a salvo en botes que navegaban por el fiordo.

Las primeras informaciones sobre lo ocurrido en la isla se produjeron unas horas después de que las televisiones noruegas difundieran imágenes del atentado en la capital, con escenas de personas ensangrentadas.

La potente detonación causó graves destrozos en cuatro edificios gubernamentales y otros inmuebles vecinos, incluida la sede del diario "VG".

Ningún miembro del gobierno resultó herido, según indicó unas horas después el propio Stoltenberg, quien visiblemente conmocionado reafirmó que tales ataques "no socavarán nuestro compromiso con la democracia y un mundo mejor".

Inmediatamente después del atentado en la capital, la policía había acordonado la zona, mientras se procedía a la evacuación de la estación central de ferrocarril, centros comerciales y sedes de los principales medios del país, como el propio "VG" y el diario "Aftonbladet", la radio pública NRK y el canal TV2.

Las informaciones sobre ambos atentados se solaparon durante horas, en medio de una gran confusión.

Si inicialmente toda la atención se concentró en la capital, de la que llegaban imágenes de edificios destrozados y ciudadanos heridos, a medida que avanzaban las horas se trasladó a la isla, donde finalmente se confirmó la matanza de dimensiones catastróficas que ha sacudido a toda Noruega.

TEMAS RELACIONADOS: