Naciones Unidas ya ha admitido que la situación en Somalia ha desbordado sus capacidades. "Es una emergencia de magnitudes históricas", afirmaba el alto comisionado de la ONU para los Refugiados, Antonio Guterres. Los 12 millones de personas afectadas por el hambre y la sequía han convertido el Cuerno de África en una catástrofe de enormes proporciones. Pero el noreste del continente negro no es la única zona en alerta. Otras regiones del globo padecen los rigores del hambre y han visto cómo la comunidad internacional se olvidaba de ellas ante la magnitud de la tragedia somalí.
El pasado 18 de abril, Naciones Unidas presentaba, como todos los años, su
mapa del hambre con datos tan devastadores como alarmantes. A pesar de que el número de personas que padecen hambre de manera crónica o transitoria se redujo en casi 200 millones respecto a 2010, la cifra total sigue demasiado grande a ojos del organismo multinacional con sede en Nueva York y de las organizaciones no gubernamentales.
Según el informe de la ONU,
925 millones de personas siguen careciendo de un acceso permanente y digno a los alimentos, lo que provoca que, en varias regiones del planeta, las hambrunas sean tragedias que acontecen de manera recurrente. El último caso, y sin duda el más alarmante, es el que está asolando al Cuerno de África y a Somalia en particular.
La endémica carestía de casi todo, la salvaje guerra civil que libran las milicias islamistas y el gobierno de Mogadiscio desde hace años, la ausencia de infraestructuras, la inseguridad y las periódicas sequías dibujan un panorama desolador en el que millones de personas aguardan, si no media la inmediata ayuda internacional,
una muerte lenta y penosa.
Antonio Guterres, ex primer ministro de Portugal y alto comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados, daba la voz de alarma esta misma semana al señalar que "lo que hacemos no es suficiente cuando miramos la dimensión de la tragedia", al tiempo que denunciaba que el caso de Somalia es "un
drama humanitario de proporciones no conocidas".
Las ONGs y las distintas agencias gubernamentales que están sobre el terreno denuncian que la ayuda llega
con cuentagotas, que es insuficiente y que no se puede acceder a los afectados por los problemas de inseguridad como consecuencia de los combates. La situación ya no es angustiosa, es a vida o muerte.
En estos momentos,
1,2 millones de menores necesitan ayuda urgente, la malnutrición aguda afecta a 640.000 niños somalíes (en el sur del país alcanza el 82 por ciento de la población) y el índice de la mortalidad se sitúa en 7,4 por cada 10.000 habitantes, cuando la ONU declara el estado de emergencia al superar el 1 por cada 10.000. Además, las corrientes migratorias están provocando que el problema se extienda a los países adyacentes, como Kenia, Etiopía, Sudán o Djibuti.
Numerosas ONGs, como Cruz Roja, Manos Unidas o Acción contra el Hambre, llevan denunciando desde hace meses la situación en el Cuerno de África y han alertado de que las necesidades de la región exceden en mucho las donaciones y la ayuda humanitaria, que está llegando a través de un precario puente aéreo. Por lo pronto, según Naciones Unidas, aún hacen falta
1.400 millones dólares adicionales para asistir a los 12,4 millones de personas amenazadas por la hambruna.
El
Gobierno español ya ha aprobado una partida de 25 millones de euros en ayudas directas y una donación de 66 millones de euros para varias organizaciones que actúan en la zona. La ayuda del Ejecutivo español se distribuirá entre ACNUR (5), el Programa Mundial de Alimentos (17), Cruz Roja (4), UNICEF (22), el Fondo Central de Respuesta a Emergencias de Naciones Unidas (15) y el Servicio Global de Reducción de Desastres (3).
Otras regiones, el mismo problemaPero, aunque el foco de la comunidad internacional y de los medios de comunicación está sobre Somalia, otras regiones del planeta padecen también el problema del hambre y no gozan de las atenciones, pocas o muchas, de los gobiernos del primer mundo.
"Aunque es Asia el continente con mayor número de personas padeciendo hambre, sí es verdad que África, y no sólo la zona de Somalia, Sudán y Etiopía, es una región mucho más preocupante debido a la proporción de necesitados respecto a la población", denuncia en declaraciones a EL IMPARCIAL
Alicia García, portavoz de la sección española de Acción contra el Hambre, ONG con proyectos de prevención y diagnóstico de la malnutrición en 47 países.
Para ver el mapa más grande pinche aquí."Otra región en la que hay mucho que hacer es la del Sahel, ya que países como
Níger, Sierra Leona, Mali, República Centroafricana, Chad o Mauritania carecen de casi todo, están entre los estados más pobres del mundo y sufren crisis recurrentes como las de 2005 o 2010", añade García.
Aunque el número de hambrientos en el continente negro ha disminuido respecto a 2010 gracias al descenso del precio de las materias primas, en especial el de los cereales, "la cifra sube y baja todos los años, pero siempre se mantiene dentro de la misma horquilla", afirma la portavoz de Acción contra el Hambre.
Además, el informe anual de Naciones Unidas llama la atención sobre países como
Angola, República Democrática del Congo, Zambia, Malawi y Mozambique, en los que el número de desnutridos excede el 35 por ciento de la población.
América Latina y AsiaOtra región en la que el acceso a los alimentos sigue siendo una asignatura pendiente es América Latina. Aunque el subcontinente no padece los problemas de malnutrición aguda que se pueden observar en África, salvo en algunas regiones de Centroamérica y, sobretodo, en
Haití, el país más pobre de la zona, sí es verdad que las ONGs luchan en otro frente: el de la desnutrición crónica, que afecta a 53 millones de personas.
"Se ha demostrado mediante estudios, como los que incluyen tomografías infantiles, que si un niño no está bien alimentado durante los primeros mil días de su vida, su salud está hipotecada
para siempre, no hay remedio", declara García. "El desarrollo físico y cognitivo se ve afectado seriamente y este tipo de casos se están dando a diario en países como Bolivia o Perú, que no salen tan a menudo en los medios de comunicación", añade la portavoz de la ONG.
El tercer frente en la batalla contra la malnutrición en Asia, el continente con el mayor número de hambrientos del planeta, 578 millones de personas según el World Hunger Education Service. Países como
India, Paquistán, Mongolia, Corea del Norte o Filipinas sufren hambrunas periódicas producto de las malas cosechas, de los rigores climáticos (huracanes, terremotos, monzones, tifones, etc.) o de la extrema pobreza.
De este modo, aún queda mucho por hacer por erradicar el hambre del mundo. No sólo los más desfavorecidos lo padecen, no olvidemos que 19 millones de personas en los países desarrollados también sufren de desnutrición en alguna de sus variantes.
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Para colaborar:Acción contra el Hambre
Cruz Roja
Manos UnidasPara contactar: borja.mota@elimparcial.es